La pregunta es: ¿aún existe esclavitud en pleno siglo XXI? La respuesta parece ser sí. Al menos así lo demuestra el caso de un payés (campesino) catalán que compró por 6.000 euros (7.930 dólares) a una mujer subsahariana a la que esclavizó en su casa para que realizara tareas domésticas.
Según la televisión autonómica catalana TV3, la víctima llegó a España escondida en un camión bajo la promesa de que se casaría, no obstante esto jamás se cumplió y, según la chica, su comprador la retuvo y la trató como a una esclava.
Según explicó la mujer en la cadena televisiva, "(él) me recordaba siempre que yo había llegado con su dinero: tú estás aquí porque yo te he comprado, soy yo quien te hace vivir", le decía. Ahora ella está ubicada en un piso protegido y con ayuda de una asociación, mientras la Policía española corrobora la existencia de casos similares en el país.
Precisamente, a finales de 2012, en Levante, en un operativo y luego de una investigación de varias semanas, se detuvo a 12 personas por su presunta implicación en una red que captaba a mujeres en países como Brasil, facilitándoles la entrada a España para después obligarlas a ejercer la prostitución.
Les retiraban el pasaporte y las obligaban a trabajar sin día de descanso, informándoles que para pagar la deuda de su viaje ellos se quedarían con todas las ganancias que obtuviesen trabajando de prostituta y cobrándoles 42 euros al día por el alojamiento y la manutención.
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