El Ministerio de Defensa, el Comando Conjunto y las tres ramas de las Fuerzas Armadas rechazaron la información descontextualizada difundida en medios de comunicación y en redes sociales sobre el accidente aéreo que dejó 22 fallecidos.
El documento señala que el avión accidentado, un Aravá modelo T-201, fue fabricado en octubre de 1991, y no en 1975, y su primer vuelo data de 1992, año en el que llegó a Ecuador, donde operó durante 24 años en la Brigada de Aviación del Ejército y su periodo de vida útil es de 30.000 horas.
El aparato tuvo su primer mantenimiento a las 4.800 horas de vuelo y hasta la fecha de la catástrofe contaba un total de 6.462 horas de vuelo, por lo que de acuerdo a la ficha técnica le faltaban 3.138 horas para su siguiente revisión.
El comunicado asegura que la tripulación se encontraba debidamente entrenada y capacitada. Además la nave fue asegurada por la póliza de casco y responsabilidad civil de Fuerzas Armadas del Ecuador, de la Compañía de Seguros Sucre.
El día del accidente, el Aravá realizó dos vuelos de entrenamiento como parte del X Curso de Maestros de Salto, el primero de los cuales se produjo a las 11:00, cuando saltaron nueve paracaidistas.
Sin embargo, al iniciar el segundo vuelo de la tarde se reportó a través de la Torre de Control de Shell-Mera la pérdida de contacto con la aeronave e inmediatamente se puso en ejecución el Plan de Acción de Emergencias que determinó la ubicación y posterior rescate de las víctimas de este accidente.
El texto deplora la información que “busca confundir a la opinión pública sin tener en cuenta el profundo dolor de los familiares”. (I)
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