Venta de droga a toda hora en 4 puntos del centro de Guayaquil

- 27 de junio de 2019 - 00:00
Los consumidores, quienes se drogan a plena luz del día, encuentran fácil las sustancias porque hay disponibles varios puntos de venta.

Los moradores se quejan de que los expendedores ofrecen la sustancia a plena luz del día. Solicitan que la Policía identifique y erradique a los microtraficantes de la zona.

La venta y el consumo indiscriminados de drogas tienen preocupados a los moradores del centro de Guayaquil.

Aseguran que existen puntos que se han vuelto focos de microtráfico que atraen a “personas indeseables” a toda hora, lo que aumenta la inseguridad.

La intersección de las calles Lorenzo de Garaicoa y Manuel Galecio es uno de los lugares más preocupantes, asegura “Armando”.

Explica que a la bajada del puente se reúnen todos los días entre seis y diez personas que se dedican al expendio de sustancias.

“Todos venden. Se sientan en la esquina por horas, hasta la madrugada, vienen en carro o a pie a comprarles y sacan la droga de unos huecos donde la esconden”, relata.

Según él, causa especial preocupación que la droga no solo se ofrece a quienes van a buscarla, sino a cualquiera que camina por el sector.

“Incluso a los niños les dicen que tienen de todo y les preguntan qué droga están buscando. Les ofrecen marihuana, cocaína y ‘h’”.

Los moradores aseguran que quienes trafican en el lugar trabajan para “el capitán”, quien es el que les provee las sustancias.

Critican que la Policía pase por alto los movimientos sospechosos en el sitio y que no haga operativos para detener la venta de sustancias.

“Pasa a toda hora, a cada momento, los policías patrullan por el sector pero nunca les hacen una requisa”, se queja otra ciudadana, sin revelar su nombre.

En Ximena, entre Juan Montalvo y Piedrahíta, existe un zaguán donde también se comercializa droga.

“Wilson”, residente de la zona, relata que por esa entrada -durante las noches-  microtraficantes van y vienen. “Llegan carros, piden lo que quieren, van a dar la vuelta a la cuadra y cuando regresan ya les tienen su pedido”.

Otro lugar de venta masiva está en la calle Riobamba, entre Alejo Lascano y Padre Solano, en la llamada “casa colectiva”. En los alrededores del edificio los expendedores se encuentran con los compradores a vista de todos.

“Compran por aquí y se ponen a consumir cerca de la barbería de la esquina”, detalla un comerciante que prefiere no identificarse para que no lo “corran de la zona”.

En la calle José de Antepara, debajo del intercambiador de tránsito del Cementerio General, a la altura del Mercado de Flores, la situación es peor.

Según  “Juan”, consumidor de estos estupefacientes, en el lugar hay distribuidores a mayor escala. Alerta que no cualquiera puede entrar, pues hay que conocer a alguien para ir sin peligro hasta ese sitio.

“Abajo del puente le puedes comprar al distribuidor, que te deja más barato. La funda (de cocaína) que en otro lado cuesta $ 5, acá la compras en $ 3”, revela.

Detenciones solo en flagrancia
El teniente coronel Juan Carlos Soria, quien recientemente asumió la jefatura del distrito Nueve de Octubre, explica que la aprehensión de los expendedores solo se puede realizar en flagrancia, es decir, cuando son hallados cometiendo el delito.

Dijo que en los casos en los que la ciudadanía realiza las denuncias, esta información es entregada a las unidades especializadas, que son las que se encargan de dar seguimiento e investigar -junto con la Fiscalía- la veracidad.

Sobre la presencia de consumidores, dijo que poco se puede hacer, pues dependiendo de la cantidad que tengan consigo se puede catalogar o no como delito.

El oficial también enfatizó la importancia de las denuncias, ya que ayudan a identificar las actividades ilícitas que aquejan a zonas específicas y así realizar acciones efectivas. (I) 

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