$ 1.500 exigía para no difundir fotos íntimas

- 29 de agosto de 2019 - 00:00

Un individuo fue detenido por extorsionar a la mujer con la que tuvo una relación hace cinco años. El sospechoso quedó con prisión preventiva.

El aumento de la práctica del sexting (envío de imágenes íntimas), la normalización de la grabación de actividades íntimas y las vulnerabilidades de los dispositivos favorecen la sextorsión, según la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (Unodc).

Esta es una modalidad de chantaje, en la que el victimario exige dinero a cambio de no difundir el contenido de índole sexual.

“Mariela” (nombre protegido), quien reside en Guayaquil, fue víctima de este tipo de delito. La mujer hace cuatro días empezó a recibir mensajes a su WhatsApp en los que le exigían $ 1.500 para no publicar sus fotos íntimas en redes sociales y no enviarlas a sus jefes del trabajo.

Las fotos no eran actuales, eran de hace aproximadamente cinco años y la única persona que podía tenerlas era su expareja.

La persona que le enviaba los mensajes le manifestó que las encontró en un celular comprado de forma irregular.

“Mariela” accedió al primer pago de $ 30 por temor, pero luego denunció el caso y los agentes de la Unidad Antisecuestros y Extorsión (Unase) capturaron al supuesto autor.

El individuo fue localizado en el sector de Mapasingue, a las 20:99 del 27 de agosto, en el norte de Guayaquil.

Era Raúl Eduardo M. T., expareja de “Mariela”, quien -la mañana de ayer- quedó con prisión preventiva por el delito de extorsión.

Fabricio Neira, fiscal de la Unidad con Competencia en Delitos Flagrantes, manifestó que el acto ilícito está tipificado en el artículo 185 del Código Orgánico Integral Penal (COIP).

Este es sancionado con una pena privativa de libertad que oscila entre tres y cinco años.

La sanción puede aumentar de cinco a siete años si existen circunstancias agravantes, como si la víctima es menor de edad o mayor a 65 años; si hay amenazas de muerte, entre otros.

Neira agregó que en ocasiones amenazan con publicar fotos íntimas, pero que realmente son montajes.

Dos tipos de sextorsión
Fabricio Encarnación, jefe zonal de la Unase, indicó que hay dos tipos de sextorsión.

Una cometida por quienes mantuvieron alguna relación con la víctima y guardan las fotos que fueron compartidas o tomadas con consentimiento. A cambio de no difundirlas exigen dinero o alguna acción en particular.

“Las víctimas sufren daño psicológico y moral porque el victimario publica fotos paulatinamente para generar más presión”, dijo Encarnación.

El otro tipo es cometido por personas desconocidas que encuentran las imágenes en celulares robados, hallan perfiles abiertos en cibers o hackean las cuentas.

Rosaura, nombre protegido, es madre soltera y también cuenta su caso. Un hombre la contactó por Instagram haciéndose pasar como un militar estadounidense.

Empezaron a conversar e intercambiaban imágenes. Ella se sentía atraída y pensaba que se encaminaba a una relación.

Después de dos meses de mensajear, él le exigió dinero para no difundir fotos a su hijo y otros familiares; $ 200 por cada imagen.

Encarnación recomendó no compartir imágenes íntimas ni información personal, usar contraseñas más seguras, no conectarse a redes WiFi de acceso público y cerrar todas las aplicaciones en computadoras o dispositivos ajenos.

“Si es víctima de este delito llame al ECU-911 para denunciar”, sugirió.

Alberto Redondo, capitán de Policía de Madrid y experto en Delitos Informáticos, indicó en una entrevista con diario El País que en el caso de la sextorsión suele haber mucha cifra negra. Es decir, que muchas personas no denuncian el chantaje.

Agregó que en el sexting, como en la pornografía infantil, no hay un perfil completo de un agresor.

“Cuando hacemos un operativo sorprende ver a gente con todo tipo de trabajo y nivel cultural”. (I)

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