7.419 denuncias de abuso sexual en menos de dos años

17 de diciembre de 2012 - 00:00

El 15 de mayo de 2005, en la vía a Nono, al noroccidente de Quito, “Raquel” (nombre protegido), de 7 años de edad, caminaba de la tienda a su casa. En ese momento fue interceptada por un hombre que le tapó la boca, la golpeó y la violó. Al ver que no regresaba, su madre salió a buscarla y la encontró dentro de una ladrillera: desnuda y sangrando.

La mujer logró ver al agresor de su hija: era su vecino Miguel Beltrán, casado y con tres hijos.

Tras el abuso, “Raquel” fue llevada a un centro de salud, en donde le practicaron procedimientos quirúrgicos en sus partes íntimas.

Aunque familiares de la víctima y moradores del barrio buscaron a Beltrán por mucho tiempo, no lo encontraron. Seis años después la Policía lo detuvo y los jueces lo condenaron a 25 años de prisión y a pagar 5 mil dólares a la víctima.

En otro caso, a Luis Venegas, de 28 años y padre de dos hijos, le esperaban varios años de prisión por participar en violaciones a más de 20 mujeres entre 2010 y 2011.

Una de las agredidas relató que fue interceptada cuando salió a dejar a su hermano menor a la escuela. La subieron en un auto, la llevaron a una construcción alejada, la amenazaron con un cuchillo y la violaron.

Una segunda mujer también abusada testificó que mientras caminaba hacia la panadería cerca de su casa, unos hombres se bajaron de un vehículo para pedirle una dirección, la amenazaron con una pistola y un cuchillo y la subieron por la fuerza. La llevaron al sector del Panecillo, en el centro de la ciudad, y la violaron. El hombre que la raptó cobró dos mil dólares por llevarla hasta el lugar alejado para que abusaran de ella.

Luis fue detenido en mayo de 2011. En su testimonio aceptó haber participado en abusos a más de 20 mujeres. Dijo que fue contactado por dos hombres, quienes le ofrecieron pagarle para que escogiera chicas y las embarcara en su auto.

Declaró que las mujeres eran violadas a veces por él y en otras ocasiones por los dos sujetos. Incluso, todos esos hechos fueron filmados.

En marzo pasado Luis M. fue sacado de su celda en el ex penal García Moreno y llevado al Hospital Eugenio Espejo, a donde llegó muerto. El informe de autopsia detalló que había ingerido formol. Sin embargo, no se pudo establecer si se trató de un suicidio o un asesinato, pues Luis era constantemente amenazado de muerte por las violaciones que cometió.

Ana Carcedo, del Centro Feminista de Información y Acción Cefemina, indicó que los acosadores y depredadores sexuales pasan de una forma de violencia a otra. “No siempre son extraños los que abusan de las mujeres, son vecinos, conocidos, esposos, o personas que ya las tienen vigiladas desde hace tiempo”, dijo.

Agregó que los agresores mantienen una vida basada en el control sobre sus víctimas. En noviembre pasado se celebró el Día contra la no violencia a las mujeres, y se rindió homenaje a aquellas que no lograron sobrevivir a los abusos, que pasaron a engrosar las cifras de víctimas: en los últimos dos años se han registrado 7.419 denuncias de delitos sexuales (ver gráfico).

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