Según Eduardo García, abogado de Acromax, todos los juicios que afrontaba la empresa, y que fueron interpuestos por Pfizer, los ganó la compañía ecuatoriana-argentina.
Solo queda un recurso de casación interpuesto por Pfizer ante la Corte Nacional de Justicia (CNJ) en un juicio en el que la firma estadounidense exigía compensaciones económicas.
El lío jurídico nace por los derechos de patente del compuesto sildenafil con el que se fabrica el Viagra, un medicamento contra la disfunción eréctil.
Acromax utilizaba esta sustancia para hacer Max, al considerar que la patente no estaba protegida. Allí nace la batalla judicial que se libró en cortes ecuatorianas.
Para exponer su punto, García tiene una sentencia emitida por la Corte Constitucional en donde se reconocen las prácticas irregulares de Pfizer.
Este documento es recogido por otro fallo, esta vez emitido por el Ministerio de Industrias y Productividad (Mipro), a cargo de Verónica Sión.
Según el Mipro, Pfizer incurrió en conductas restrictivas de la competencia en la modalidad de abuso de una posición de dominio por lo que se fijó una multa de 549.139,35 dólares, que ya fue cancelada.
Pese a esto, García reconoce que es casi imposible que Max vuelva al mercado, debido al tiempo transcurrido.
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