Ollanta, el militar que busca alejarse de la izquierda radical
Reconoce que ha cambiado mucho desde 2006, porque también el país ha cambiado. Si en aquel año perdió las elecciones ante Alan García por su perfil "antisistema", el Ollanta Humala de 2011 ha sabido fabricarse un rostro mucho más amable.
En estos cinco años Ollanta Humala se ha arrimado al Brasil de Lula da Silva -que le ha "prestado" a sus asesores de campaña- y ha tomado distancias con Hugo Chávez, para dejar claras sus credenciales democráticas ante todos los que siguen calificándolo de peligroso comunista.
En este radical cambio de imagen, Humala ha potenciado su presencia de político serio, que prefiere el terno al polo rojo, y apegado a su familia, con la que aparece en público con frecuencia, sin negarse incluso a buscar una fotografía, rosario en mano, con el ultraconservador arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani.
Aunque dice no tener otra ideología que la del nacionalismo, en su equipo abundan notorios izquierdistas y su programa político recoge las clásicas banderas de la izquierda: redistribución de la riqueza, impuestos a las sobreganancias mineras y mayor peso del Estado.
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