En Latacunga y Cuenca, los habitantes aprovecharon para comer fuera de casa, mientras manta y salinas recibieron a turistas

Las actividades se desarrollaron con irregularidad en el centro de Guayaquil

En Latacunga y Cuenca, los habitantes aprovecharon para comer fuera de casa, mientras manta y salinas recibieron a turistas
07 de julio de 2015 00:00

Las calles del centro, norte y sur de Guayaquil, pese a ser lunes, lucieron ayer desoladas. El tránsito vehicular y el movimiento comercial fueron mínimos, muy parecido al amanecer del 1 de enero.

En la avenida 9 de Octubre, la arteria principal de la ciudad, más del 50% de los locales estuvieron cerrados.

Solo algunas franquicias internacionales de cadenas de comidas rápidas optaron por atender al público. En el sector de la Bahía muchos locales no abrieron.

A diferencia de otros días, en los alrededores de la calle Olmedo y en la Chimborazo los parqueos estuvieron libres.

Los pocos transeúntes que estaban en el casco comercial se concentraron en la Plaza de San Francisco para ver la llegada del Papa en una pantalla gigante.

“Pedí permiso en el trabajo para estar aquí”, expresó Mercedes Morán, quien acudió al sitio para observar el evento. Además, las iglesias Catedral y San Francisco mantuvieron las puertas cerradas.

En la avenida Carlos Julio Arosemena una estación de combustible suspendió el servicio. En el Parque Viernes Santo, en el sur de la urbe, jóvenes y adultos aprovecharon el día para hacer deportes. 

“Nos pusimos de acuerdo desde la semana pasada para jugar todo el día”, comentó Jeffrey Lozano, quien se dedicó a practicar fútbol.

En el Parque Lineal de la Avenida Barcelona y en el Malecón del Salado los guayaquileños prefirieron trotar y sacar a pasear a las mascotas.

En la capital azuaya hubo un movimiento regular, sobre todo en los restaurantes y heladerías que atendieron al público desde las primeras horas de la mañana.

El servicio de transporte urbano trabajó con normalidad, así como también los taxis que dieron atención a las personas que llegaron al centro de la ciudad.

En el muelle de cabotaje de Puerto Bolívar, parroquia del cantón Machala, la presencia de turistas no fue mayor.

“La gente prefirió quedarse en casa durante el día de feriado. Hasta ahora (11:00) hemos vendido unos 50 boletos”, sostuvo Kerlly Veintimilla, vendedora de los tiquetes de la cooperativa Rafael Moran Valverde. En las playas de Bajo Alto, tampoco se evidenció una masiva presencia de bañistas.

Los latacungueños que no salieron a Quito o Guayaquil desarrollaron sus actividades con normalidad. Aunque las calles y veredas no estuvieron repletas de conductores ni transeúntes, respectivamente, fue común observar grupos familiares recorriendo locales de venta de comidas preparadas.

Las playas cercanas a Manta, en la provincia de Manabí, recibieron más visitantes que de costumbre. La presencia de turistas procedentes de la Sierra fue superior a las de un fin de semana regular.

En el sector Santa Marianita, y El Murciélago, los turistas colmaron los restaurantes de comida especializada en mariscos.

Santiago Sánchez viajó desde Guayaquil para compartir con su familia. Él habita en los Samanes y prefirió evitar la aglomeración. (I)

La cantidad de peatones en el centro de Guayaquil fue mínima en comparación con otros lunes. Parecía una mañana del 1 enero. Pocos vehículos circularon. Foto: José Morán / El Telégrafo
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