Barcelona, la capital toquillera del Ecuador que habita junto al mar

- 12 de marzo de 2016 - 00:00
La casa comunal es el sitio en donde se reúnen los habitantes de Barcelona, el nombre se lo puso un cura Catalán.
Foto: cortesía

Familias enteras se dedican al cultivo y proceso de la paja con la que se tejen atractivos sombreros. La comuna pertenece a la provincia de Santa Elena.

Cerca de las comunas de Sinchal y Dos mangas está la de Barcelona. Este poblado fue creado mediante acuerdo Ministerial No. 179 del 22 de febrero de 1938 por el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap).

Barcelona no es una comuna de donde salen grandes jugadores de fútbol. Ni tiene relación alguna con el equipo guayaquileño. Su nombre se le atribuye a Luis Fornel, un sacerdote catalán que vino desde su país y se estableció aquí. Él fue quien bautizó a este poblado con ese nombre.   

Su población bordea los 3.000 habitantes, que se caracterizan por ser sencillos y humildes.

Según cuentan los comuneros se pretende hacer, en los próximos días, un censo para saber con exactitud el número de viviendas con las que cuenta el poblado.      

Como buenos católicos, San Jacinto y la Madre Dolorosa son los patronos del lugar, mientras que sus festividades son en octubre y abril.

Estas fiestas se hacen en las calles. Desfiles de escuelas, ferias y bailes populares son algunas de las tradiciones de los lugareños que siempre están prestos a celebrar las fiestas religiosas.  

Cuando se ingresa  a la comuna situada al norte de la península, cerca del poblado de Valdivia, lo primero que destaca son los cordeles llenos de paja toquilla. No en cada cuadra ni en cada barrio, están fuera de cada casa.

Las familias más representativas que se dedican a este oficio son las  Quirumbay, Borbor, Pozo y Bacilio.

Los primeros son quienes más se han dedicado a la tarea, según reconoce Clara Quirumbay.

Aquí se desarrolla la principal actividad que sustenta a sus habitantes: preparan la paja toquilla, materia prima para la elaboración de sombreros, carteras y otras artesanías, por ello el presidente Rafael Correa la bautizó como la “Capital toquillera del Ecuador”.

La principal fuente de ingreso

Esta comuna es la única en el sector peninsular dedicada a esta actividad. Sus habitantes trabajan los 7 días de la semana, ya que para ellos no existe el feriado.

En los próximos días, gracias a la empresa Emuturismo (Empresa Municipal de Turismo de Santa Elena), se realizará una feria en donde los lugareños explicarán la elaboración de sus artesanías con  base de tagua (semilla de la mococha) para hacer botones, también figuras artísticas, decorativas y adornos.

La materia prima con la que se elaboran los famosos sombreros de Montecristi se encuentra en la misma comuna. A 16 km del pueblo, camino a la montaña, se hallan los bosques donde están las plantaciones de paja toquilla.

Hace algunos años se llevaban la paja toquilla “cruda”, sin cocinar, algunos intermediarios. Ellos llegaban con el dinero y la compraban. Así fueron explotados. Algunos habitantes trabajaban para otras personas, no para ellos, pero gracias al trabajo que emprendieron algunos habitantes y a la ayuda del Centro de Promoción Rural (CPR) se pudo construir cuatro plantas de almacenamiento. Así formaron una asociación con 17 integrantes en donde  trabajan hombres y mujeres.   

En muchos casos se trabaja en pareja y en otros las mujeres solas.

Existen dos pailas y la demanda del producto es extensa, tanto así que tienen que separar turno para cocinar la paja. Si se tuviera uno o dos calderos más no sería dificultoso. El sueldo depende de lo que ellos trabajen.   

Las mujeres clasifican y sacan los residuos de cada uno de los cogollos para que solo la pulpa sea cocinada en hornos de leña, donde se colocan grandes recipientes.

Después de unos treinta minutos se los retira y se los pone a secar en los cordeles. Luego viene el sahumado de la paja toquilla, la cual estará lista para el tejido de las artesanías. Este proceso dura entre dos y tres días.

Además se debe pagar por el mantenimiento de los lugares de acopio $0.05 por un ocho (conformado por 112 tallos). Un bulto conformado por 27 ochos está  valorado en $320 a $350. Un sombrero  puede hacerse con  6 tallos.  

La inversión que debe realizar el artesano desde la montaña hacia la comuna es de $7.00 con pasaje incluido. En la comuna se hace la limpieza a $1.25 cada ochos; una vez limpia la llevan al lugar de acopio donde se la cocina.

La voz de los techos

Desde hace más de 10 años instalaron parlantes en todas las calles para comunicar cualquier suceso.

Para ello se realizaron varias actividades y todos colaboraron.

Esta comuna, a más de ser conocida por los sombreros, también destaca por ser cuna de músicos. De aquí han salido varias orquestas como la Del sabor y otras bandas musicales.

El presidente de la comuna, Pascual Borbor, de 52 años, dice que falta promocionar el talento de las personas dedicadas a esta actividad. Cuando fueron representantes del Municipio se sorprendieron porque para ellos el turismo es solo playa y cabaña. “Santa Elena tiene más riqueza y más turismo de lo que se cree. Ahí destacan los senderos de Dos mangas y la diversidad que tienen varios poblados costeros”.   

Sin embargo, dice Borbor, Barcelona está padeciendo por la falta de alcantarillado, asfalto y agua potable. “Eso demandamos de la Municipalidad”.  

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