Agua no llega a todos, dice una veeduría

24 de marzo de 2011 - 00:00

Durante el 2010 y los tres primeros meses de este año, 11 ciudadanos de diversos sectores de Guayaquil actuaron, con el aval del Consejo de Participación Ciudadana y de Control Social, en calidad de veedores del servicio de agua potable que se suministra en la ciudad.

Entre sus hallazgos apuntan a una contradicción en el acceso al agua potable a nivel global. La veeduría señala que menos guayaquileños acceden al líquido que los que se registran en los papeles oficiales de la Empresa de Alcantarillado y Agua Potable de Guayaquil (Ecapag).

“La información que la empresa Ecapag ha hecho pública  mediante comunicados pagados es contradictoria y adulterada. En un aviso de Ecapag del 25 de enero del 2011, publicado en un diario de la ciudad, se publicita que tienen una cobertura,  en el 2009, de 450.490 usuarios  y de 484.397, en el 2011. Mientras que los datos entregados oficialmente a la veeduría dan cuenta de apenas 415.690 conexiones domiciliarias en octubre 10 del 2010, una diferencia bastante grande, segun los veedores.

Alfredo Carrasco, coordinador de la Veeduría de Agua y Alcantarillado, informó que las zonas que no acceden al servicio de agua por tubería, sino por tanqueros, son las  del noroeste de la ciudad, como Voluntad de Dios, Trinidad de Dios, Monte Sinaí, Nueva Prosperina, etc.

Stalin Poveda, Director de Comunicación social y control de gestión comunitaria de Ecapag, declaró ante las preguntas vinculadas al contenido del informe, que este diario le hiciera, que la empresa no ha recibido tal informe. “No podemos pronunciarnos ya que no conocemos el contenido”, dijo el funcionario.

Señaló además que Ecapag había hecho llegar la información que en formato de pregunta la veeduría les había remitido, mientras se realizaba la investigación.

Acceso en zonas periurbanas

Algunos ciudadanos aseguran disponer siempre de agua, otros dicen que no se les presta el servicio o que por el costo no logran adquirirlo. Cada tanque cuesta $ 0,80.

Carmen Rodríguez vive con su sobrina de 12 años, Dallyana Rodríguez, en la Mz. 4 de la cooperativa Sergio Toral 1, en el noroeste de Guayaquil. Ambas suelen lavar la ropa juntas durante las tardes, mientras la pequeña rocía el agua con lavacaras, su tía friega la ropa.

Según ella, los tanqueros dejan agua en las casas todos los días a las 5:00  y en la tarde sin horario fijo, pero admite que ella no siempre tiene acceso a comprar. Vienen todo el día, a veces cuando pasan no tengo plata para que me llenen un tanque”, dice.

“Me cobran  $ 0,80, pero no siempre cuento con eso, cuando puedo hasta compro dos tanques”, comenta. Afirma que durante los últimos días sí han tenido con qué abastecerse.

Mirella Pincay, quien vive con 3 hijos en el solar 17, dice que llena 3 tanques de agua (si es posible, a diario) y que no sufre problemas de falta de abastecimiento. “Aquí siempre vienen, el problema es cuando llueve, las calles se ponen feas y los camiones no entran por el lodo, pero ahora ya no hay eso”, cuenta.

Alrededor de las 12:30, luego de depositar agua en la casa de Pincay, los tanqueros van donde su vecino, Ricardo Boni, para dejarle agua.

Otra moradora de la misma zona dice no contar con esa suerte. Ana Campoverde, quien vive con sus cuatro hijos, cuando ve a los tanqueros de agua recorrer su manzana los recibe con desesperación. Dice que desde el fin de semana no cuenta con qué cocinar ni lavar su ropa. “Aquí casi nunca vienen”, asegura. “Si pasan, pasan por afuera, por la avenida principal, no acá. Pasan dos o tres cuadras antes y se acabó. Hay que ir a llamarlos afuera para que nos dejen agua”.

Señala además que suele pedir ayuda a sus vecinos para que le presten un poco de agua y así poder bañarse. “Le pido a los vecinos porque ellos llenan 5 ó 6 tanques y les dura más, yo solo tengo 2. Para cocinar utilizo los botellones de agua”, sostiene la mujer, para quién tener agua por tubería sería un lujo.

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