50 años de Abbey Road

- 29 de septiembre de 2019 - 00:00
Se dijo que la famosa foto representaba un cortejo fúnebre. Que Paul estaba muerto, John era el cura, Ringo el empresario, Harrison el enterrador.
Foto: Portada del disco.

El último disco que grabó el Fab Four define el rumbo que tendrían después de su separación cada uno de los miembros de la banda y cambió la historia Lennon-McCartney.

A George Martin, el productor de The Beatles, se le había agotado la paciencia. Las tensiones cuando grabaron Let it Be —entre el 2 y 30 de enero de 1969— llegaban a tal punto que parecía que no había marcha atrás.

Los cuatro músicos de Liverpool estaban rotos. Pero Paul McCartney, quien se había mostrado bastante autoritario con el último disco, se acercó a Martin para decirle “Volvamos a empezar y grabemos como antes, ¿producirías un álbum como solíamos hacerlo?”.

“Si me dejan, sí”, contestó Martin sorprendido por la pregunta, pues en Let it Be ninguno de los cuatro había querido volver a escuchar la mejor versión de los temas para decidir, después de hacer 96 horas de filmación  —el disco tenía la idea de producir música en directo, ensayarla y tocarla— y 30 horas de grabación.

De todas formas, del 22 de febrero al 19 de agosto de 1969, George Harrison, John Lennon, Paul McCartney y Ringo Starr grabaron Abbey Road, que finalmente salió antes que Let it Be, hace 50 años.

Para Martin las cosas no habían cambiado, “seguían componiendo aparte y utilizaban a los demás como músicos de acompañamiento en vez de trabajar en equipo”, pero lo hicieron mucho más rápido que cualquiera de sus LP, desde 1965.

Este fue el primer y único álbum Lennon-Harrison y no Lennon y McCartney, como era lo usual. En el Lado A del disco de 45 rpm, John decidió poner “Something”. Harrison la había compuesto al piano cuando terminaron el Álbum blanco, inspirado en su esposa Patti Boyd, quien cuando salió el disco se había enamorado de Eric Clapton.

Abbey RoadPara la contraportada se hicieron varias fotos y no podían decidirse por la imagen en la que salía el rastro de una mujer hasta que John dijo “esa es la foto”.

Un año antes, Harrison se la había dado a Joe Cocker, quien afortunadamente nunca la tomó. El Lado B del disco es “Come Together”, de Lennon, que tiene una melodía de “You can’t catch me”, de Chuck Berry.

A inicios de los 60 del siglo XX, los públicos tenían sensibilidades que los distinguían. Esto se notaba en la medida en que no existían estrenos mundiales sino “lanzamientos” distintos, en un lugar y otro, y cuyos resultados eran imprevisibles.

A esto atribuyó Phil Spector el fracaso de Please Please me, el primer LP de The Beatles en los Estados Unidos: eran un “público atrasado”. Por ello, este “number one” en Inglaterra no había ni siquiera entrado a las listas en América.

Aunque en 1967 ya hubo transmisiones televisivas por satélite, las diferencia en fechas de estreno siguieron manteniéndose por varios años más. Esta es la razón por la que Abbey Road, una de las obras cumbres del Fab Four, tiene una semana entera de aniversario: se publicó en Inglaterra el 26 de septiembre y en Estados Unidos el 4 de octubre. En ese entonces, el verano del amor era en San Francisco y Woodstock traería al rock de regreso.

Abbey Road es y no es el mejor trabajo de The Beatles. Lo es, porque en ninguna otra parte de sus tracks la música es tan límpida y sistemática, ni siquiera en Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

No lo es, porque en realidad son cuatro músicos trabajando por separado y utilizando a los otros como acompañamiento. Pero hay “imprintings” en la cultura occidental que provienen de ese disco. En primer lugar, la foto de portada, reproducida e imitada tanto como el retrato del infierno de Dante.

Por otro lado, es al mismo tiempo, a la manera de los apocalipsis postmodernos, una especie de forma de profecía auto-consumada que anuncia su propio y cósmico final: “And in the end the love you take is equal to the love you make”. (I)

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