Guayaquil urge la reparación de las caminadoras de Santay
Guayaquil tiene un problema crónico: la falta de áreas verdes. Los pocos parques que tiene están enrejados y el acceso a ellos es limitado.
A ello se suma la errónea política municipal de retirar árboles para favorecer la instalación de palmeras ornamentales. El desarrollo urbano no ha venido acompañado con la construcción de parques, que no solo ayudan al esparcimiento de la ciudadanía sino que constituyen una herramienta importante en la lucha contra las drogas y la delincuencia.
El puente peatonal a la isla Santay, en parte, alivió la situación. De repente Guayaquil contó con un enorme humedal al que se llega por el sur de la urbe.
Es una gran obra que atrajo a las familias. De allí que es muy lamentable el deterioro de las caminadoras y la restricción para las bicicletas porque eso desnaturaliza el paseo. A eso se suma el perjuicio económico a los habitantes que se dedican al turismo.
Las autoridades tienen que completar rápidamente el traspaso de competencias y reparar los huecos. El pueblo guayaquileño lo necesita.
El desarrollo urbano no ha venido acompañado con la construcción de parques, que ayudan al esparcimiento de la ciudadanía y son una herramienta en la lucha contra las drogas.
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