La prevención puede librarnos de muchos males

- 04 de septiembre de 2019 - 00:00

En tiempos en que somos presa de enfermedades como la AH1N1, una patología similar a la influenza, es vital que todos nos cuidemos, pero a veces el desconocimiento o la falta de buenos hábitos -que no fueron inculcados desde el hogar-, hace que las personas no tomen las medidas preventivas del caso y echen su estornudo sin importar si hay personas alrededor y esparcen el virus en el ambiente.

Hay quienes no les gusta usar pañuelos, pero si estornudan lo hacen en el entrecodo, a donde van a parar esos fluidos que salen de la nariz y que pueden enfermar a niños menores de 5 años o personas de más de 60 años.

El tiempo de vida del virus AH1N1 es de algunas horas, pues vive en las pequeñas gotas que pueden caer sobre objetos o sobre otras personas. Los estudios indican que en tejidos y pañuelos puede sobrevivir de 8 a 12 horas y, en las manos, 5 minutos.

Por lo tanto, el contagio es vía aérea: tos y estornudos; por la saliva: besos o bebidas que se comparten; o por el contacto con superficies contaminadas: sábanas, manijas de las puertas o algún utensilio o instrumento.

Hay que tener en cuenta que aquellas personas que no usan pañuelos acostumbran a utilizar sus manos para cubrir su boca y nariz. Y esas manos infectadas son con las que luego saludan a otros ciudadanos o con las que manipulan ropa o cualquier clase de artículo, lo que incluye el dinero.

La sumatoria de toda esta falta de previsión hace que personas vulnerables queden infectadas y el cuadro se agrava si cuando empieza el malestar, el afectado opta por automedicarse.

No es para nada malo releer lo que se hizo hace muchos años, en la escuela, y no está por demás recomendar la lectura del Manual de Carreño. Los buenos hábitos hablan bien de una persona y su entorno; los malos por lo consiguiente. Si bosteza cubra su boca; si estornuda o tose, igual. Si saluda de la mano asegúrese de tenerlas limpias. (O)