Es hora de responsabilizarnos de nuestra propia salud

- 11 de julio de 2020 - 00:00

Hasta el 21 de mayo pasado, en el momento más crítico de la pandemia por el covid-19 en el país, las autoridades informaban que habían descubierto la realización de más de 5.000 fiestas clandestinas en distintas provincias.

En esa época, Ecuador se encontraba en fase de aislamiento y todo tipo de contacto social estaba prohibido. Sin embargo, a los participantes en esas reuniones ilegales pareció no importarles el riesgo que corrían ni el peligro al que exponían a los demás asistentes ni a las personas con que mantuvieron contacto más tarde. Las acciones de control ejecutadas por el personal uniformado fueron rechazadas en muchas de esas ocasiones, incluso con el uso de violencia en contra de los gendarmes.

Y a pesar de que la situación sanitaria del país continúa comprometida, este tipo de actitudes ciudadanas lejos de terminar han continuado. Por ejemplo, la noche del sábado 4 de julio, se realizó un operativo en los sectores de Solanda, Mercado Mayorista, Santa Rita y Chillogallo, en el sur de Quito.

Producto de ello, las autoridades encontraron una fiesta clandestina en una discoteca, además de sorprender a personas libando en el espacio público, otras sin mascarilla y locales abiertos durante el horario del toque de queda. Esto en momentos en que el sistema de salud existente en la capital de la República se encuentra al tope de su capacidad debido al aumento de contagios.

Situaciones como estas revelan la falta de responsabilidad con la que actúa gran parte de la población. Esa misma que muchas veces critica luego a través de redes sociales o ante las cámaras de la televisión por la supuesta falta de acciones por parte de los gobiernos Nacional y locales. Suelen ser los mismos que reclaman una presunta apatía gubernamental ante la situación del sector de la salud, sin entender que si no ponemos de nuestra parte y no nos cuidamos, no habrá sistema de salud capaz de atender a los enfermos.

Es hora ya de dejar de encogernos de hombros y de mirar hacia el otro lado, y asumir nuestro papel en la lucha contra el coronavirus. (O)

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