Los profesores de la Uleam también participan en las terapias dirigidas a los damnificados

Los universitarios dan ayuda psicológica en Manta a los afectados por traumas

Los ciudadanos que sobrevivieron al terremoto del sábado 16 de abril aún tienen miedo y están estresados. Los estudiantes piden el apoyo a dos ministerios para seguir con esta labor solidaria.
25 de mayo de 2016 00:00

A raíz del terremoto del 16 de abril, 20 jóvenes de Jaramijó se unieron para llevar alegría hasta los albergues en este cantón, que también resultó afectado por el movimiento telúrico.

Jéfferson Bravo es quien lidera la iniciativa, a la que le pusieron por nombre Club Solidario.

En primera instancia la ayuda era solo entre jóvenes de la comunidad, pero esta labor fue conocida por estudiantes de la Facultad de Psicología de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, quienes los contactaron con el fin de hacer un trabajo en conjunto y abordar los problemas traumáticos de quienes sobrevivieron al peor desastre de los últimos años en el país.

Gema Rodas, alumna del octavo semestre de la carrera, explicó que para ejecutar el plan tienen el respaldo del Gobierno local de Jaramijó. “Estamos tratando de conseguir el apoyo del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) y del Ministerio de Salud Pública; es un proyecto grande, con mínimo de durabilidad de año y medio”, enfatizó.

Son 13 estudiantes dirigidos por los docentes y profesionales en psicología clínica: Pedro Saldarreaga, Ruth Loor, Juan Ramón Morán e Israel Mayo. Además está el psicólogo industrial Jhonny Rodas, jefe del Departamento de Seguridad y Salud Ocupacional del Municipio.

La primera acción a ejecutar es dar los primeros auxilios psicológicos. Para el efecto existe un plan de contingencia en prevención.

El objetivo es tratar de aminorar los miedos y la ansiedad de las personas. “El foco central es la descarga emocional, porque a raíz de eso puede haber una psicoterapia. Posterior al desastre, de 3 a 6 meses se habla de un estrés postraumático.

En estos momentos estamos en etapa de estrés agudo y hay que atender ambos, esa es la prioridad”, resalta la alumna.

Los jóvenes estudiantes tienen como datos referentes, que son aproximadamente 60 las familias que han acogido a damnificados. Hacia esos destinos irán con los integrantes del Club Solidario.

Para ello, los futuros psicólogos junto con los profesores crearon una ficha para recoger datos de salud mental, salud médica (que es física), la vivienda y estado de las personas. “Posteriormente vemos las necesidades reales y comenzamos a intervenir”, expresó.

Personas como Yada Hernández esperan que este grupo llegue hasta la casa de Gloria Mero, en el sector San Rafael, donde está acogida.

Asegura que sigue con nervios y está estresada. “Ese temor no se va de mí, sobre todo cuando hay réplicas. Me aflijo además cuando recuerdo que mi casa, que estaba en el sector 1 de Enero, se vino abajo. Es necesaria esa asistencia psicológica que van a dar en el cantón”, manifestó.

Ángela Mero, quien habitaba por la escuela Luis Felipe Chávez, está en el hogar de su hija Jessenia Arcentales luego del terremoto. Ella estaba en Pedernales (epicentro del movimiento telúrico) cuando ocurrió el desastre.  

“Tengo miedo. Es buena la decisión de los jóvenes de tratar la salud mental, importante en estos momentos”, señala la mujer que también está en el barrio San Rafael (sector alto de Jaramijó) donde hay varias familias acogidas.

Heniker Mero y Selena Mero, integrantes del Club Juvenil, están muy de acuerdo en que se trate el tema de salud mental en la población.

Expresan que el grupo tiene planificadas varias actividades  y ya están pensando en el Día del Niño, en llevar sonrisas a los pequeños que están en albergues y darles la alegría que necesitan. “Nuestro objetivo es ayudar a las personas”, concluye Jéfferson Bravo. (I)

DATOS

En Manta, hasta la fecha se han realizado 240 demoliciones de edificaciones con problemas en sus estructuras por el terremoto del 16 de abril.

60 construcciones más serán derrocadas próximamente, una vez que esté disponible la maquinaria y el personal para llevar a cabo esta tarea. Estas casas o edificios no pueden ser habitados nuevamente.

El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal, presidido por el alcalde Jorge Zambrano, expresó que en total se han registrado 755 autorizaciones y dispuso abrir 2 frentes más de demoliciones.

Uno de ellos está en el barrio San Pedro de la parroquia Tarqui, donde se tiene 14 órdenes de destrucción, y el otro en la parroquia Eloy Alfaro, con 17 disposiciones similares.

En la parroquia Manta se lleva a cabo el derrocamiento del edificio del hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.

El viernes arrancó la demolición de la residencial Los Mantas, y la segunda planta del Mercado Central será arrasada en las próximas semanas.

Adicionalmente serán derribadas otras estructuras que están fuera de la denominada ‘zona cero’ de Manta. Una de ellas es la sede de la clínica Manta. (I)

Los estudiantes de la ULEAM dan las terapias en grupo a los sobrevivientes del desastre del 16 de abril.
Foto: Rodolfo Párraga / El Telégrafo
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