Hombres y mujeres desafían la soledad y el frío para limpiar calles

- 22 de julio de 2019 - 00:00
María Patiño tiene una habilidad extraordinaria para barrer y recoger la basura al mismo tiempo. No gana mucho, pero lo poco que recibe lo necesita.
Fotos: Fernando Machado / EL TELÉGRAFO

Desde las 04:30 las vías de la capital azuaya comienzan a “brillar”. Son 230 obreros de la EMAC que limpian y recolectan 500 toneladas diarias de desechos que son arrojados en las vías y parques de la ciudad.

Las calles de Cuenca lucen semivacías. Los taxis circulan escasamente a las 04:55, incluso rompen las normas, es decir, no respetan los semáforos en rojo, mientras el frío (11 grados) hace que se arropen más de lo adecuado los que madrugan.

A la distancia y en medio de la oscuridad del amanecer se ve trabajar a varias personas con uniforme de color celeste. Una de ellas empuja una pequeña carreta en la que recoge la basura de las calles aledañas al parque Calderón, en Cuenca.

Su rostro está cubierto para evitar el polvo y el frío. Dice tener 54 años y más de 15 trabajando en la Empresa de Aseo de Cuenca (EMAC).

María Patiño es su nombre y tiene por obligación limpiar, además de las calles, todo el interior del parque. Pese a su edad, ella hace rápido el trabajo, da la idea que sus brazos están articulados o programados para realizar estas tareas: barrer y recoger al mismo tiempo todos los desperdicios.

“Es un trabajo duro, sacrificado, pero ya estoy acostumbrada. El dinero me sirve para mantener a mi hija que aún vive conmigo”, indica, mientras con la escoba recoge los desperdicios que personas botaron, la noche anterior, dentro de las plantas que tiene el parque. “Antes se limpiaba con escobas de retama (planta)”, recuerda.

Un día, María estacionó su “carrito” -como ella dice- con basura cerca al monumento  y se dirigió hasta la calle Bolívar y Benigno Malo, a pocos metros, para hacer la limpieza; pero cuando regresó ya no había ni carro ni basura. Se lo llevaron. Buscó por todos lados, pero jamás lo encontró. El contratista que tenía en aquel entonces le dijo que debía pagar $ 120, de su sueldo básico mensual que hasta ahora gana.

Las historias por las que pasan los trabajadores de la EMAC en la madrugada son distintas, cada uno ha vivido de una manera diferente.

Miguel Mallaute nació en Perú, pero vive desde hace 6 años en Cuenca. El hombre tiene a su cargo nueve cuadras, desde el parque Calderón hasta la avenida Huayna Cápac. “Este año el clima ha sido inclemente con nosotros, muy frío, pero hay que trabajar”, indica; además, agrega que su familia vive en el vecino país y que de vez en cuando llegan hasta Cuenca.

Mallaute explica que su rutina comienza a las cuatro de la mañana, se viste y sale al trabajo desde la calle Vargas Machuca y Pío Bravo. Él trabaja desde las 05:00 hasta las 07:00, regresa a su cuarto, como él señala, toma algo y vuelve a la calle ya que tiene que laborar desde las 08:00 hasta las 12:00; almuerza y regresa a su tarea, desde las 13:00 hasta las 17:00.

Miguel es parte de una cuadrilla que labora por el centro de la ciudad y que está conformada por 12 personas. “Hay que trabajar también horitas extras para poder vivir”, indicó, mientras apura su tarea por la calle Bolívar. Todos estos trabajadores dependen de contratistas.

“Siempre estamos en peligro, pero hay que tener precaución en el trabajo”, indica, y cuenta que un día le robaron su celular, pero también comenta que ocurren accidentes porque los conductores no respetan los semáforos. “A veces aparecen malas personas y nos piden dinero, nos van sacando un dólar, dos dólares que tenemos en el bolsillo”, lamenta.

Mientras la luz del sol da sus primeros brillos, el trabajo de ellos es más rápido. Con manguera en mano, vestidas con ropa impermeable, tres mujeres se apuran en baldear los portales. “Ya estamos acostumbradas a madrugar y, sobre todo, a limpiar estos espacios que son utilizados, en algunos días hasta de letrinas”, concuerdan las mujeres.

Lourdes León añade que hay personas buenas y caritativas en la madrugada, mientras Marisol Arranque y Teresa Coronel recogen las mangueras y suben al tanquero para seguir con su labor en otro sector.

Recolección los 365 días del año
En Cuenca existen 64 sectores de recolección, pero el crecimiento de los desperdicios, según el gerente de la EMAC, César Arévalo, está aumentando más que la población, “esto nos debe llamar a la reflexión”, dice.

Con la nueva reprogramación de limpieza que comenzará el 14 de agosto habrá ahora 80 sectores para que sean atendidos, acota.

Según el funcionario, en 2018 se cerró con un promedio de 500 toneladas diarias de basura recolectadas.

Solo en los mercados de la ciudad (6) se recogen 30 toneladas todos los días. (I) 

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