En Manabí se cosecha café cerca del océano

- 24 de agosto de 2019 - 00:00
En las tierras de Las Piñas, de Manta, el puertorriqueño Juan Delgado muestra parte de su plantación de café.
Fotos: Rodolfo Párraga / EL TELÉGRAFO

En Las Piñas, suroeste de Manta, hay sembríos con cualidades particulares por su proximidad al mar. El Ministerio de Agricultura tiene un plan para el sector.

Solo en dos lugares del mundo se siembra café a baja altura: en Yemen (África) y Manabí (Ecuador). 

Esa condición natural amigable con el medio ambiente es un valor agregado de la producción nacional y ocurre en el sector Las Piñas, de la parroquia rural San Lorenzo, al suroeste de Manta.

Allí se siembra y cosecha café a 40 y 250 msnm, cuando en el resto de regiones se lo hace a 1.200 msnm en promedio.

En esa localidad se desarrolla el Programa de Reactivación Cafetalera de Ecuador 2011 - 2021 del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

Juan Delgado, un jubilado puertorriqueño, llegó a San Lorenzo en 2014 y apostó por este tipo de sembrío en su finca llamada “Dos Monos”, de 25 hectáreas.

La plantación se ubica en una loma de mediana pendiente, bajo la sombra, entre la vegetación  del bosque húmedo de Pacoche, en la costa del Pacífico.

Su marquesina, que está a pocos pasos de la brisa marina, tiene capacidad para secar cerca de 60 quintales de café oro.

Este grano se caracteriza por tener un perfil con notas achocolatadas,  una acidez no alta pero sí media, un dulzor con notas a panela, una acidez cítrica pero con valoraciones muy  interesantes.

La marca de este producto lleva el nombre de la finca y pronto contará con registro sanitario.

El año pasado se vendió algo de la producción del café de la zona, pero actualmente el MAG hace el  acercamiento y la comercialización.

 El extranjero emplea a comuneros locales. Uno de ellos es René Rivera, quien cuenta que ha adquirido mayores conocimientos que antes los agricultores no tenían.

Por ejemplo, cuando era niño, recuerda, cosechaba el  café y lo vendía sin seleccionar. “Ahora tenemos calidad tras el asesoramiento del MAG hace más de cinco años. A baja altura se puede sacar un café diferenciado, por las bondades que ofrece el clima”. 

Rivera también cuenta que el programa del MAG ha motivado a los campesinos a dedicarse a la agricultura nuevamente.

Los cultivos de café habían quedado abandonados porque años atrás las enfermedades los atacaron.

Las bajas en los precios también desmotivaron a los comuneros y optaron por la pesca como actividad para su sustento.

Carlos Plaza, coordinador territorial del proyecto Café y Cacao Nacional Fino y de Aroma del MAG, recalca que en Manabí la caficultura se desarrolla desde los 40 msnm hasta los 600 msnm.

“Esto da una calidad con un puntaje muy interesante, que es lo que se busca como proyecto”.

En el sector La Cabuya, entre Jama y Pedernales, incluso se cultiva café bajo los  50 msnm.

Especialistas italianos, alemanes y estadounidenses que han conocido el programa del MAG, se sorprenden porque en muy pocos lugares del mundo hay cafetales a baja altitud. “Tenemos café arábigo de baja altura”, asegura Plaza.

El funcionario explica que la corriente fría de Humboldt, el bosque y las temperaturas adecuadas como ocurre en la finca “Dos Monos”, son el ambiente ideal. “Eso es lo que hace que tengamos características distintas, en cuanto a temas de sabor”.

En Las Piñas hay más de 60 hectáreas sembradas. En la zona también se cosechan variedades de café arábigo como la obata y acawa.

“Es un producto de zona baja que está dentro de los cafés de especialidad”, agrega Jacinto Saavedra, técnico de poscosecha y gestión comercial del MAG.  

Jubián Cedeño, técnico del Ministerio, añade que “Manabí tiene microclimas a los que se les puede sacar provecho por sus perfiles organolépticos, sabores y aromas, por lo general apetecidos por los clientes”. (I) 

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