Las franquicias son un modelo de negocio que se expande en Ecuador

- 26 de junio de 2019 - 15:57
Cosa Nostra cuenta con tres locales propios, todos en Quito, y una franquicia localizada en el Valle de Los Chillos.
Foto: Álvaro Pérez | et

Comprar el derecho de uso del sistema de venta de una empresa es una opción de emprendimiento. Conozca las ventajas y desventajas.

Disminuir al máximo el riesgo de perder su inversión hizo que Freddy Ati (36 años) busque una alternativa segura para emprender un negocio propio. Tras indagar y asesorarse decidió que aquella alternativa era adquirir una franquicia.

“Soy ingeniero en Finanzas, trabajé 14 años en el sector privado. Vi que la mayoría de negocios de iniciativas propias están fracasando, no quería arriesgarme con una inversión fuerte para ver si me sirve o no”.

La franquicia se la compró a Mongo’s, que maneja el concepto de restaurante-bar-karaoke desde hace siete años. Es un lugar reconocido en Quito que tiene siete sucursales propias y tres franquiciadas.

Ati pagó $ 25.000 por la concesión de seis años, con un porcentaje mínimo de regalías (no lo reveló) que debe entregar a la franquiciadora cada dos meses.

“La empresa Mongo’s es muy conocida. Gracias a Dios nos va muy bien. En total desembolsamos cerca de $ 100.000 para montar el local y estimo que podríamos recuperar esa inversión en año y medio”, subraya el capitalino.

El concepto de Resto Bar Karaoke le ha dado excelentes resultados a Mongo's, un exitoso franquiciante ecuatoriano. Foto: Cortesía Mongo's

A criterio de este emprendedor destinar capital para ser parte de una compañía probada es la mejor manera de empezar un negocio, pues se ahorra tiempo en darse a conocer y, de cierto modo, se cuenta con clientela desde el principio.

Esa es una de las ventajas de las franquicias, asevera Eduardo Jaramillo, consultor de estrategia, finanzas y emprendimientos, y mentalizador de la empresa Box Emprendimiento.

Antes de unirse a una compañía recomienda analizar si la franquiciadora tiene el suficiente potencial para atraer clientes, porque si no es rentable se correría el peligro de cerrar.

Sugiere, además, elegir un negocio que sea del gusto personal, en el que el inversionista pueda aplicar sus habilidades y conocimientos. Sería poco aconsejable, por ejemplo, que una persona vegetariana elija un sitio donde se expendan carnes asadas.

Pero concretamente, ¿qué es una franquicia?
Aquello lo explica Guido Santillán, director ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana de Franquicias (Aefran) y gerente general de Ecuafranquicias, consultora especializada en la creación de franquicias nacionales y representante de varias corporaciones que desean ingresar al país bajo ese sistema.

Se trata de un contrato en el que intervienen dos partes: el franquiciante y el franquiciado; el primero es dueño de una empresa de bienes o servicios que le otorga al franquiciado la posibilidad de explotar comercialmente sus derechos de propiedad intelectual y modelo de negocio.

En el contrato se especifican la duración y los términos por los cuales el franquiciado asigna dinero a cambio de utilizar el nombre comercial del dueño original. Ambas partes persiguen una retribución económica.

Este año -agrega- ha sido fundamental para el desarrollo de este sistema en Ecuador puesto que, por primera vez, se incluye el concepto de franquicia en la legislación nacional a través de la última reforma del Código de Comercio, vigente desde el 29 de mayo, artículos del 558 al 576.

Antes de contar con esta normativa, los contratos de franquicia se ejecutaban bajo la Ley de Propiedad Intelectual y el Código Civil.

“Con base en el registro de la marca en la Ley de Propiedad Intelectual, el dueño de la misma puede conceder licencias y franquicias. En el Código Civil, en tanto, se puntualiza que el contrato entre dos personas es ley para las partes”, especifica Santillán.

Enfatiza que la consideración de la franquicia dentro del Código de Comercio no desestima lo que estipulan las dos leyes mencionadas, más bien complementa la legalización de este tipo de contratos.

Santiago Cevallos Mena, director general del Servicio Nacional de Derechos Intelectuales (Senadi), manifiesta que para abrir franquicias las empresas nacionales o extranjeras deben estar registradas, de lo contrario es como si no existieran. El derecho sobre las marcas nace con el registro y la autoridad competente para hacerlo es el Senadi.

Para evitar controversias, Cevallos recomienda a quienes deseen adquirir una franquicia verificar si la persona con quien se suscribirá el contrato es el titular de los derechos que le serán concedidos.

Asimismo, debe tener claro que la firma del contrato no es por la compra de un producto o servicio, sino por la utilización de la marca, la información del modelo de negocio o la tecnología de este. En pocas palabras es el derecho a utilizar el know-how sobre cómo se prepara un producto o presta un servicio.

Beneficios mutuos
Si algo está claro en el sistema de franquicias es que debe beneficiar a las dos partes. Dos empresarios revelan los motivos que los llevaron a convertirse en franquiciantes.

Renán Espinosa (35 años), copropietario de Mongo’s, señala que él y su esposa, Ana Cristina Casares, resolvieron convertirse en franquiciantes para diversificar la administración de la empresa. “Estamos seguros de que la persona que administre, siendo la dueña del local, brindará una excelente atención y la compañía crecerá”.

El proceso para franquiciar comenzó en 2017. La asesoría se las dio Ecuafranquicias, que estructuró los manuales de operación. Su objetivo a mediano plazo es conseguir franquiciadores en otras ciudades del país y, a futuro, en el exterior.

Un aspecto sustancial en el desarrollo de una marca es la generación de empleo; sumadas todas sus sucursales Mongo’s ofrece alrededor de 100 puestos directos.

Otra empresa que decidió plegarse a esta metodología es Cosa Nostra, trattoría-pizzería, un restaurante con ocho años de vida institucional.

“Se trata de una empresa familiar, la opción de expandirnos en esta forma se presentó en el momento debido. Vimos que la ampliación podía ser una herramienta interesantísima para consolidar nuestro posicionamiento y proyectarnos a nivel internacional”, detalla Jacqueline Grard (65 años), presidenta ejecutiva de la firma.

Cosa Nostra cuenta con tres locales propios, todos en Quito, y una franquicia localizada en el Valle de Los Chillos. Foto: Álvaro Pérez | et

Cosa Nostra cuenta con tres locales propios, todos en Quito, y una franquicia localizada en el Valle de Los Chillos.
Las condiciones para conferir los derechos de uso son exigentes; el aspirante debe reunir experticia en gastronomía, hospitalidad y servicio. Además de referencias comerciales, bancarias y personales.

El contrato de franquicia tiene un período de siete años y al momento lleva dos meses. En cuanto a trabajo, Cosa Nostra, en general, contabiliza 52 empleados directos y 104 proveedores.

Carlos Loza, quien a partir de 2007 compró una franquicia de los Cebiches de la Rumiñahui, habla de la funcionalidad del sistema.

Se decidió por este método porque, al estar resguardado por una marca reconocida y probada, aumentaban las probabilidades de éxito.

Pagó $ 15.000 por 10 años de uso y las expectativas “han sido totalmente satisfechas”. (I)

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