Guatemala, El Salvador y Honduras, denominados el ‘triángulo del norte de Centroamérica, encendieron las alarmas ante un posible incremento de deportaciones desde Estados Unidos.
Aquello se debe a que, en el caso de Guatemala, el ingreso de remesas que provienen principalmente del país del norte constituye un pilar de la economía. En 2015 este rubro creció 13,4% en relación a 2014, lo que significa $ 6.284 millones.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala, alrededor de 1,5 millones de guatemaltecos viven en Estados Unidos y solo entre 300.000 y 400.000 tienen residencia legal.
El flujo de remesas creció en paralelo a una drástica reducción de 38,5% en 2015 en las deportaciones desde Estados Unidos, cuando fueron expulsados 31.443 guatemaltecos. (I)
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