Moisés Yunga: especular sobre las formas inasibles
Una pregunta sencilla –de esas que de niños uno hacía con insistencia a los adultos sin hallar respuestas satisfactorias– puede ser el detonante para que un artista indague mediante diversas técnicas sobre las cosas que pasan desapercibidas a diario: ¿Por qué los árboles son verdes? ¿Qué hace que las nubes tengan distintas dimensiones? o ¿Cuál sería la forma que tendría el entorno virtual que habitamos (internet, por ejemplo) si es que fuera plenamente visible?
Moisés Yunga se considera una persona curiosa, a quien le gusta saber cómo funcionan los elementos desde la física o la química, como en la infancia. En Ángulo ciego, la primera muestra individual del artista que se expondrá hasta el 29 de julio en la galería Ileana Viteri, Yunga le da una materialidad concreta a los elementos etéreos, líquidos y fugaces con los que convivimos en la contemporaneidad. A través de la pintura y el dibujo, el artista especula sobre las formas inasibles de nuestra cotidianidad.
Él propone una nueva manera de representar los espacios, de darle cuerpo a lo que es la energía codificada. A través de figuras geométricas que van desde los cuadrados, las líneas rectas hasta los polígonos, Yunga indaga sobre las formas ausentes que, paradójicamente, son las que más presentes están a nuestro alrededor, como el ciberespacio. Los nombres de sus trabajos refuerzan estas ideas: ‘Hipervínculos’, ‘Recorridos’, ‘Interconectividad’ o ‘Mutación y movimiento’.
Graduado en 2016 de la Facultad de Artes de la Universidad Central, las obras de Yunga que se exponen en Ángulo ciego van desde 2014 hasta este año. En ellas destaca el minimalismo y el uso limitado de la paleta de colores. El blanco y el azul -sobre todo este último- son los tonos que definen el discurso plástico del artista, cuyo trabajo resalta por la precisión de su trazo y por los espacios vacíos que deja en sus cuadros para que las obras puedan ‘respirar’ en medio de tanto detalle geométrico.
También se presenta una serie de autorretratos en los que el artista aparece en un proceso de transformación. En la primera pintura de esta serie, Yunga está mirando de frente al espectador, con el rostro limpio. Luego, en los siguientes cuadros, la cara del artista se va tiñendo de un azul intenso hasta que finalmente su rostro desaparece, como si hubiera sido absorbido por este ente virtual que habita en cada rincón de la vida. Este es el trabajo más figurativo de la muestra, junto con la obra ‘Suspensión’, de 2015.
“Trato de hablar sobre lo que pasa en mi tiempo, los artistas somos como los cronistas de nuestra época”, dice Yunga durante un recorrido guiado sobre su exposición y, a su vez, añade: “En la facultad donde me gradué nos enseñaban el saber hacer, a diferencia de otras universidades donde la educación es más teorizada. En el campo del arte contemporáneo ya no solo se necesita el saber hacer, sino el saber pensar”.
El artista, cuyas lecturas preferidas son de autores clásicos, como Charles Dickens o las hermanas Brontë, y quien valora la obra de su par ecuatoriano Nelson Santos, piensa hacer una segunda versión de Ángulo ciego, pero proyectada en tres dimensiones. (I)
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