Sindicato se proyecta como centro cultural

- 16 de marzo de 2020 - 00:00
Gonzalo “Chalo” Flores es el profesor de música de Leonela Parrales, de 14 años. Ella lo reconoce como un excelente músico.
Foto: José Morán / El Telégrafo

A pocos meses de cumplir 82 años de vida jurídica, este colectivo pugna por ser visibilizado como un referente de la música en el país.

El próximo 12 de noviembre, el Sindicato Nacional de Música Guayaquil cumplirá 82 años de existencia.

Sus miembros no cesan en la lucha por un espacio que los visibilice como los artistas que son y cuyas trayectorias dan fe de ello.

En un edificio de tres pisos ubicado en la calle Lorenzo de Garaicoa entre Diez de Agosto y Clemente Ballén, que en días pasados fue dado en comodato por 25 años por la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, desarrollan sus actividades.

Allí cantan, ensayan, producen, dan clases a los apenas 15 alumnos que tienen y también le prestan un espacio a un grupo de jubilados. En el primer piso hay un escenario y una amplia pista.

Allí, en el mezanine, están una oficina principal y un pequeño estudio de grabación que, como aislante de sonido, en sus paredes tiene pegadas decenas de hueveras.

“No es lo ideal, pero en algo nos ayuda”, dice el maestro Gonzalo “Chalo” Flores, con 52 años de trayectoria en el arte musical.

El sindicato reúne a cerca de 3.000 artistas a escala nacional, con un aporte de $ 4 mensuales que no alcanza para cubrir los gastos de servicios básicos del edificio.

Sin embargo, a través de la autogestión, han logrado sobrevivir en el tiempo y ahora trabajan por una ordenanza que los declare centro cultural y punto turístico, un referente de Guayaquil.

Los rostros más visibles del sindicato son Jorge Álvarez (músico), Néstor Arriaga (cantante), Pedro Meléndez (cantante y productor) y Eugenio Haddaty (músico y compositor).

También Isabel Ballén (coreógrafa profesional), Néstor Sellán (cantante), Walter Vargas (músico) y Gonzalo Flores (compositor y cantante).

Ellos quieren ser un aporte para la juventud y compartir sus conocimientos: las bases de la música que las conocen a la perfección.

Por eso, Isabel Ballén, docente jubilada en danza folclórica de la Universidad de Guayaquil, cataloga este edificio como la “casa del artista”, donde pueden llegar todos a transmitir sus conocimientos y diversas expresiones artísticas.

Néstor Sellán, secretario de actas, añade que la cultura musical se comercializó desde 1970 con pasillos que lastimaban la verdadera poesía. Esa es otra lucha que tienen estos artistas, rescatar la música nacional. (I)

Agenda para autogestión

Eugenio Haddaty, secretario general del Sindicato Nacional de Música Guayaquil, indicó que por la situación que atraviesa el país han suspendido los eventos que tenían en agenda para este mes.

Sin embargo, resalta que, como parte de la autogestión, organizan eventos musicales que incluyen baile y teatro.

“Todas estas manifestaciones artísticas hacen que nos proyectemos como centro cultural del comodato que tenemos; el sindicato quiere hacer una verdadera casa del artista”. En ese sentido, dijo que han pensado en dos nombres para el auditorio y el escenario.

El uno llevará el nombre de Lauro Dávila, quien fue el primer secretario general del sindicato y, el otro, el de Nicasio Safadi, quien también fue socio fundador del colectivo.

Entre los socios fundadores

–añadió Hadatty– hay muchos artistas de valía. Recordó que el próximo 12 de noviembre, que cumplirán 82 años, también lo hace el Código del Trabajo del país. (I)

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