La Sinfónica de Cuenca estrena una fantasía de Francisco Salgado

- 25 de abril de 2019 - 00:00
La Sinfónica interpretará también la “Octava Sinfonía”, de Luis H. Salgado, estudiada y transcrita íntegramente por Michael Meissner.
Foto: cortesía Sinfónica de Cuenca

Cuenca será sede del estreno de la obra “Fantasía para piano y orquesta” (conocida como “La Sierra y el Litoral ecuatoriano”) del compositor cayambeño Francisco Salgado Ayala, padre, mentor y maestro de música y composición del ícono ecuatoriano Luis H. Salgado.

Álex Alarcón se dedica desde hace varios años a desempolvar las partituras manuscritas de Luis Humberto y ahora de Francisco Salgado.

Es la tercera ocasión que el pianista hace una aproximación a la obra de Salgado padre. Lo hizo con una obra para canto y piano, y una para violín y orquesta —reducción a piano— titulada “Efluvios de un alma nativa”, que tiene una elevada exigencia al momento de ejecutar el piano.

Conciertos para piano, fantasías y obras para orquesta son parte del amplio repertorio que dejó Francisco Salgado y que “lastimosamente se desconoce”.

El conocimiento musical de Francisco Salgado no es gratuito, detalla Michael Meissner, director titular de la Orquesta Sinfónica de Cuenca, quien sostiene que el mayor de los Salgado pertenece a la que podría considerarse la primera generación de compositores del país dirigidos por el italiano Domingo Brescia, en compañía de los docentes José María Behovide, músico español; y Enrique Nieto, en el Conservatorio Nacional de Música, a inicios del siglo XX.

Salgado fue compañero de Segundo Luis Moreno, reconocido músico imbabureño y uno de los pioneros en investigación de ritmos nacionales.

Álex Alarcón, en su búsqueda constante por descubrir la obra de Luis Humberto Salgado, conoció a la tía de él. Yolanda Salgado, de 80 años de edad, la mujer que celosamente ha guardado el archivo musical que hoy sale a la luz con el estreno de “la fantasía”.

Alarcón explica que la fantasía que estrenan en Cuenca, junto con la Orquesta Sinfónica, es una composición de estilo polonesa que tiene “rudimentos melódicos andinos”, es decir, usa adornos en escala pentafónica, típicos arreglos de las flautas andinas que aparecen discretamente.

Para Meisnner estos detalles hacen más sólida la obra y  son características de la música de Mozart y Beethoven. Este último, según el director, era a quien Francisco Salgado profesaba mayor devoción. (I)  

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