En su afán de reconocer al grafiti como expresión artística se ha formado un grupo de acción performática, y a la vez ilegal, para demostrar qué puede llegar a ser el arte urbano o callejero: una actividad cultural como cualquier otra conocida.
Este proceso, denominado proyecto urbano Burros de colores, cuenta con la participación de más de setenta creadores que trabajan en varios géneros, como escultores, músicos, bailarines, críticos de arte, fotógrafos, escritores y artistas reconocidos.
Jorge Jaén, pintor, es el impulsor de esta intervención que consiste en realizar burros de colores en papel craft, luego se los pega en la ciudad por la noche, esperando que el centro de Guayaquil pueda ser alentado a participar por esta propuesta un tanto satírica a lo que es la exposición Caballos de colores en Guayaquil. Muchos de los caballos se ven utilizados por los creadores de este contraproyecto para sus propuestas.
La intervención a cargo de Jaén se ha denominado “Emburrando bares” y empieza a dejar su huella en los locales del centro de Guayaquil y cercanos al cerro Santa Ana, como Café Galería Barricaña y Guayaquil de la Culata.
Además, se ha visto su obra en la Columna de los Próceres, los exteriores de la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas; Palacio de Justicia y Plaza del Centenario.
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