Gabriela Balda fusiona el impresionismo y puntillismo

- 26 de mayo de 2020 - 00:00
Las pinceladas sueltas le dan luminosidad a esta obra a la cual denominó Perla Guayaquil abstracto, donde se reflejan las casas del cerro Santa Ana.
Cortesía: Gabriela Balda

La artista guayaquileña ha pintado más de 300 cuadros en acrílico sobre lienzo. En 20 de sus obras plasmó animales nativos de Galápagos. Su primera pintura la vendió en Mercado Libre.

Fuerza Guayaquil” fue el mensaje que la artista plástica y diseñadora gráfica Gabriela Balda Quirola, de 25 años, posteó en su cuenta de Instagram junto al cuadro que tituló Mi ciudad, donde plasma a Guayaquil desde diferentes ángulos.

Se trata de un acrílico sobre lienzo de 150 por 90 centímetros que pintó justamente cuando en el puerto principal la situación se volvió caótica por los casos de fallecidos por el covid-19.

En esa obra aparecen las casas del cerro Santa Ana, los edificios del complejo inmobiliario Puerto Santa Ana, incluido The Point.
También muestra el cuadro Perla Guayaquil abstracto, donde aparece La Noria o La Perla del malecón Simón Bolívar.

“Esta pintura es una mezcla de impresionismo con detalles de puntillismo, con pinceladas sueltas que le dan luminosidad al cuadro”.  

La joven artista indica que la etapa de aislamiento que ha vivido el país le ha servido para culminar obras inconclusas e iniciar nuevas como Fénix en la cual se inclinó por el pop art.

También ha dedicado su tiempo para pintar mascotas, un pedido personalizado de uno de sus clientes. Son 13 cuadros donde ha plasmado su arte durante el confinamiento.

Gabriela descubrió que le apasionaba la pintura cuando estudiaba en la universidad (Espol), ya que en el primer semestre le enseñaron dibujo artístico y, en el segundo, técnicas pictóricas.

“Nunca me imaginé dedicarme a la pintura por completo luego de varios años. Incluso actualmente no estoy ejerciendo mi profesión sino que me dedico solamente a la pintura”, relata Balda, quien pinta desde 2014 y, a la fecha, tiene más de 300 obras.

Ella revela que empezó a pintar por pasión, pero también por necesidad. “Tenía que cubrir gastos de la universidad  para proyectos, materiales, entonces hice un cuadro abstracto para venderlo y lo vendí”.

Su primera venta la hizo a través del portal Mercado Libre y fue en $ 60.

Cuadro rojo con luna, de cuatro piezas, fue su primera obra, en 2013. Fue allí que se dio a conocer, incluso tuvo más pedidos de la misma temática, entonces optó por promocionarse a través de Instagram, Facebook, LinkedIn y los clientes empezaron a llegar y a hacer pedidos.  

A Galápagos

Uno de sus primeros clientes fue el propietario de un hotel en la isla Santa Cruz, en Galápagos, quien le pidió 20 cuadros donde plasmó las especies nativas del archipiélago como los piqueros patas azules, tortugas marinas, lobos marinos, flamingos.

Gabriela Balda cree que el artista plástico siempre va cambiando de estilo o por lo menos es lo que a ella la inspira. “Al inicio pinté obras en abstracto y luego animales nativos de Galápagos, paisajes. Actualmente estoy pintando más impresionismo y puntillismo”.

Reconoce que también le atrae el pop art porque son cuadros donde utiliza muchos colores, “esta técnica me gusta mucho y la empleo hace dos años y con ella he pintado leones y perros por pedido de un cliente”.

Dependiendo del tamaño, sus cuadros tienen un costo de $ 160 si no tienen marco, pero si lo tienen la obra cuesta $ 280, ya que según detalla cada marco tiene un costo aproximado de $ 120.

Una de sus metas a mediano plazo es tener su propia galería de arte y dar clases de pintura a niños y adultos.

Menciona que su mamá, Melba Quirola, también pinta hace unos cinco años. “Viéndonos a mi hermana y a mí ella empezó a pintar, lo hace sola y se apoya en videos tutoriales”.

Gabriela comparte la profesión de diseñadora gráfica con su hermana Vanessa, de 27 años, pero con la diferencia de que esta última sí ejerce.

Pintar un cuadro le toma entre cuatro y cinco días, no solo por la complejidad sino por el tamaño, pues la mayoría de estos miden 1,60 metros o 1,40 metros.

Sus obras se han vendido en Guayaquil, Quito, Cuenca, Esmeraldas, Galápagos, Manabí.

“Soy diseñadora gráfica por profesión, pero pintora por pasión; dentro de la carrera aprendí a hacer algo que me apasionó más y ahora es a lo que me dedico”.  (I)

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