La institución es parte del legado cultural que dejó gabriel garcía márquez

Fundación de Nuevo Cine Latinoamericano se actualiza (Video)

- 29 de julio de 2014 - 00:00
García Márquez, junto a Fidel Castro y Fernando Birri, durante la inauguración de la FNCL, en La Habana. Foto: Tomada de www.geografiavirtual.com

La institución es parte del legado cultural que dejó gabriel garcía márquez

Años antes de obtener el premio Nobel de Literatura y consagrarse como el escritor símbolo del boom latinoamericano, el novelista quiso ser cineasta. Pero su relación con el cine recorrería otro camino, en donde el lugar del Gabo no estaría precisamente detrás de las cámaras.

Una infructuosa experiencia como director (de un cortometraje titulado La langosta azul, en 1954) y luego como guionista (bajo seudónimo) de algunos filmes mexicanos, convencieron al escritor de que lo suyo, en realidad, era la literatura. Pero su figura sería esencial cuando, en 1984, el Comité de Cineastas de América Latina luchaba por abrirse su propio camino en el mundo del cine.

Con el auspicio de Fidel Castro, que convirtió al movimiento del nuevo cine latinoamericano en una bandera política propia -y gracias a la gestión de García Márquez-, Cuba se convertiría en la sede que aglutinó a los cineastas de la región que luchaban por dedicarse a ese oficio con un punto de vista distinto, y colocarse a la vanguardia de los debates estéticos y políticos de la época.

Ese año nacería la Fundación de Nuevo Cine Latinoamericano (FNCL), cuya sede está en La Habana y que abarca a 18 países de la región. El argentino Fernando Birri, a quien el Gabo había conocido en 1955 durante su breve paso por el Centro Experimental de Cine de Roma, se convertiría en su primer director y ejercería ese cargo hasta 1991. “Uno de los objetivos fundamentales fue contribuir al desarrollo y a la integración de la cinematografía regional”, cuenta su directora actual, la cubana Alquimia Peña.

Entre sus miembros fundadores figuran, además, el brasileño Orlando Senna, el colombiano Lisandro Duque, el mexicano Paul Leduc y otros 30 cineastas regionales. “En ese momento reflexionamos en torno a un cine ‘nuevo’, que se construía por fuera de la lógica mercantilista, que tenía como objetivo transmitir las realidades de los pueblos y crear identificación con la comunidad”, asegura Ulises Estrella, quien representa a Ecuador en la Junta Directiva de la fundación. (IR A LA PAGINA WEB DE CINE LATINOAMERICANO)

“Era nuevo en función de lo anterior. La unidad de los realizadores latinoamericanos era lo esencial, y también vincular al cine con otras vertientes culturales, como el arte y la literatura”, explica. Y remarca el turbulento momento político de la región, inmerso en cruentas dictaduras, a las que los cineastas se oponían activamente.

Los realizadores que conformaron la fundación “buscaban romper por completo con las convenciones del cine latinoamericano clásico, burgués. Eran, en su mayoría, contestatarios y militantes de izquierda”, sostiene la cineasta Tania Hermida, quien se formó en la primera escuela dedicada a la enseñanza del cine en la región, creada por la FNCL en 1986.

La fundación se sumaría así a una nueva corriente de cultura latinoamericana, que atravesaba todas las vertientes artísticas, de la que Gabriel García Márquez era un embajador fundamental.

Pasado y presente de la Escuela de San Antonio de los Baños

Una vez establecida la FNCL, se delimitó un nuevo objetivo:la formación, a nivel profesional, de los cineastas regionales. La Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) se creó para llenar un vacío en Latinoamérica, en donde prácticamente no existía un instituto de estudios dedicados a esta rama.

“Para muchos estudiantes latinaomericanos, la escuela representaba la única oportunidad para formarse en cine a nivel universitario. Esto hizo que se vuelva un faro, un referente indispensable, asegura Hermida, quien se especializó como directora en San Antonio de los Baños y forma parte del Consejo Rector de la fundación.

En su momento de auge, la escuela no convocaba exclusivamente a los latinoamericanos. Gigantes del cine mundial, como Francis Ford Coppola y George Lucas, fueron docentes invitados de la EICTV.

Las condiciones actuales de la cinematografía regional son completamente distintas. El cine ahora es parte del pénsum de la mayoría de universidades latinoamericanas.

Para Hermida, la escuela debe repensarse en ese nuevo escenario. “Es necesario volver a convertir al cine latinoamericano en algo específico, que acarrea su propio legado. Otro tema a tomar en cuenta son las nuevas tecnologías. Cuando la oferta audiovisual es tan amplia, hay que entender que cada escuela debe elegir un énfasis y es fundamental determinar cuál debe ser”, manifiesta Hermida.

Desde su creación, y hasta 1995, estudiar en la Escuela de San Antonio de los Baños era completamente gratuito para los alumnos, quienes provenían, en su mayoría, de países latinoamericanos, caribeños y africanos.

Actualmente, la carrera tiene una duración de tres años y un costo total de $ 15 mil, que incluye la alimentación y la vivienda de los estudiantes. El valor es significativamente inferior al de otros institutos. Unos 40 alumnos se gradúan de la escuela cada año.

La muerte de García Márquez, en abril pasado, incrementa la necesidad de volver a plantear los objetivos de la FNCL y su legado. “La fundación ha tenido un trabajo sólido. Por supuesto que un presidente como Gabriel García Márquez es insustituible, pero la formación va a seguir. Debemos fortalecernos en relación a las necesidades actuales de la formación académica”, asegura Peña.

Además de aportar fondos económicos que permitieron, durante varios años, el funcionamiento de la EICTV, García Márquez tuvo a cargo un taller anual llamado ‘Cómo se cuenta un cuento’, en el que impartía técnicas para escribir guiones cinematográficos.

Datos

En 1955, durante su estadía en Italia como corresponsal de El Espectador, Gabriel García Márquez se inscribió en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma.

En su breve paso por Roma, García Márquez conoció al argentino Fernando Birri y al brasileño Orlando Senna, que posteriormente se convertirían en socios fundamentales para la creación de la FNCL.

Unos 800 profesionales del cine han pasado por las aulas de la Escuela Internacional de Cine y Televisión, desde 1986. Los ecuatorianos Carlos Naranjo, Tania Hermida y Fernando Mieles son exalumnos.

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