Enamorarse en el mundo árabe

- 13 de septiembre de 2020 - 00:00

Barakah conoce a Barakah tiene un argumento sencillo, pero no por ello sugestivo: un funcionario municipal conoce a una muchacha popular en Instagram.

Resulta sorprendente toparse con una película de Arabia Saudita en streaming. Primero, porque dicho país no tiene una fuerte producción cinematográfica, misma que inicia en el 2006, por sus políticas absolutistas. Segundo, porque hay poca distribución de su cine en salas comerciales y las más recientes, como la que comento ahora, Barakah conoce a Barakah (2016) de Mahmoud Sabbagh, son posibles de verlas gracias a internet.


Barakah conoce a Barakah tiene un argumento sencillo, pero no por ello sugestivo: un funcionario municipal, encargado de vigilar el orden, conoce a una muchacha, una influencer saudí, popular en Instagram. A partir de esta historia Sabbagh hace ver las difíciles condiciones de establecer una relación amorosa en un país que, pese a su riqueza petrolera y su economía boyante, es conservador, ceñido al islam de corte wahabí, el cual proclama seguir directa y correctamente las enseñanzas de Mahoma.

Para las generaciones jóvenes hoy apegadas a la globalización, al Estado de bienestar, a las tecnologías, a la seducción de las redes sociales, vivir en Arabia Saudí implica si bien ajustarse a las tradiciones, también no renunciar al cosmopolitismo. El problema que plantea Barakah conoce a Barakah es que estos millennials no pueden enfrentar a la policía de la religión, a las estrictas normas que prohíben a hombres y mujeres estar juntos en público, a las convenciones religiosas que establecen horas de orar, etc. Sin embargo, en medio de las restricciones, las parejas tratan de construir sus relaciones, incluso contra los pactos familiares que suponen que los padres escogen y entregan a la mujer en matrimonio por conveniencia.

La película intenta patentizar las tensiones existentes en Arabia Saudita cuando este trata de conectarse más al mundo occidental. Por eso Barakah conoce a Barakah sigue la veta romántica, aunque en su exposición sobre el rol de la mujer muestra mesura: a esta le son vedados ciertos comportamientos y su sujeción al hombre siempre será su compromiso si quiere ser respetada. La película, sin embargo, es una ventana para mirar las políticas públicas para insertar a los jóvenes en la modernidad. Sabbagh apuesta, aunque tímidamente al aperturismo respetando las normas. Por su propuesta estética y temática el filme ganó el Premio del Jurado Ecuménico Berlinale Forum en el 2016.  (O) 

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