Delicadas: La dureza de la fragilidad

26 de agosto de 2013 - 00:00

En el mundo del dramaturgo español Alfredo Sanzol las microhistorias que terminan por recrear, en una especie de coro escénico, una historia más grande, son una característica; mucho más en Delicadas (2010), obra que abrirá el Festival Internacional de Artes Escénicas de Guayaquil, este jueves, en el Teatro Centro de Arte, a las 20:00.

Las microhistorias -como ha reconocido el también director- tienen base en su relación con su abuela. Así, él se remonta a su infancia y a las conversaciones y vivencias que tuvo con las mujeres de su casa. “Esta pieza está dedicada a mi abuela y a sus hermanas. Es una manera de devolverles su cariño. Una manera de hablar con ellas, de divertirme con ellas. Es una manera de intentar comprender aquello que sabemos que nunca entenderemos”, declara el mismo Sanzol.

A partir de ello, y quizá por ello, Delicadas evade pretensiones filosóficas y se ancla en la vida. Por ello, dice el director, esta es   “una historia de muerte y resurrección”.

Un rosal está por morir y cuatro mujeres harán lo posible para revivirlo. En esa metáfora se sostiene la obra, pues las microhistorias son, en esencia, intentos de vivir, muchas veces tomados con gracia e ironía.

Alrededor de nueve historias cortas, tejidas en red, se matizan en un universo rural, que Sanzol escuchó de su abuela.

El ambiente es de la posguerra española, y con breves guiños a esta época, la era de Facebook, la trama ubica casos absurdos como un soldado que le pide a su amigo fotógrafo que le tome una foto a su mujer desnuda, para tenerla anclada en el recuerdo; o un hombre que toca un solo de platillos para congraciarse con la familia de su mujer.

Y en cada historia se conjuga el deseo de vivir, como cuando una pintora gestiona de todos los modos la forma de vender un cuadro.

En todos estos relatos también se ubica en alto relieve el vigor femenino como quinta esencia de la vida. No es casual que, en una de las historias, una abuela narre a su nieto el cuento de Santa Casilda, una mujer que tuvo el poder de convertir las rosas en panes.

Rosana Torres, crítica de teatro, argumenta así el valor que tiene lo femenino en la obra: “La idea que tiene Sanzol de las mujeres que poblaron su infancia, la que todos tenemos de nuestras madres, abuelas… Una generación de mujeres delicadas, que vistieron de una frágil dureza, o una dura fragilidad y que durante décadas han conformado esos formidables matriarcados en los que los hombres solo eran compañeros de viaje”.

“Lo importante es cómo quieres vivir, no cómo te vas a morir”, grita como una orden una de las actrices en uno de los fragmentos de Delicadas, una historia de una eterna primavera, donde todo está floreciendo constantemente.

La obra se estrena por vez primera en el país. El elenco lo componen Mamen Duch, Marta Pérez, Carme Pla, Albert Ribalta, Jordi Rico y Ágata Roca. Luego de presentarse en el Centro de Arte se irá a Manta, al Teatro Chusig, donde participará en el XXVI Festival Internacional de Teatro. Para la función en Guayaquil la entrada costará $ 10.

DATOS

Delicadas, de la compañía T de Teatre, se estrenó en el Teatre Poliorama de Barcelona, durante el Festival Grec 2010.

Después de Ecuador seguirá a Colombia, donde se presentará en Manizales, Bogotá y Cartagena.

La obra es del género experimental: Narra cómo un hombre llega a derrumbarse para convertirse en otro.

El día de la inauguración de Fiartes G, en la Sala Zaruma del Teatro Sánchez Aguilar, se presentará la obra uruguaya Pogled, a las 20:00 ($ 10). La obra se repetirá el viernes a la misma hora y en la misma sala.

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