Crujía inaugura un espacio para el arte emergente en el sur

- 10 de agosto de 2019 - 00:00
La galería tendrá talleres de serigrafía y esculturas abiertas a la comunidad para que se puedan crear aproximaciones al arte y formas de negocio.
Fotos: César Muñoz / EL TELÉGRAFO

Hacia el sur de Guayaquil había una discoteca que se convirtió en burdel y que luego de ser abandonada por cuatro años se pintó para ser una galería de arte emergente.

A esta pequeña casa del Guasmo llegaron a pintarla y a limpiarla varios gestores culturales para inaugurar Crujía, un espacio que busca, como muchos de su tipo, involucrar a un público que se mantiene alejado del arte “por miedo o desconocimiento”, dice Francisco Vera, uno de los fundadores de este proyecto.

“La idea es que nazca una nueva mirada y la gente acepte el arte más allá de lo mimético, lo que vemos todos los días como paisajes. Este espacio surge desde la necesidad”, agrega Vera.

Además, tendrán talleres de serigrafía y esculturas para plantear ideas de negocio en la comunidad.

Vera ha vivido toda su vida en el Guasmo Sur y estudió en el Instituto Técnico de Artes de Ecuador (ITAE), como la mayoría de los cuatro artistas que conforman Los Manchas, con quienes se inaugura este espacio.

La muestra que presentan Los Manchas, dos guayaquileños y dos machaleños, se denomina Área 51. A través de la experimentación en pequeños formatos los artistas trabajan obras que plantean la idea de la transmutación de los objetos y cuestionan la idea del tiempo.

Ray Medina presenta una serie en la que usa su archivo fotográfico para recrear escenas fantasmagóricas. El barrio se convierte en un sitio de tinieblas, aún cuando sus moradores juegan al fútbol.

Omar Bereche se planteareconstruir objetos, modificar aspectos de la historia. “Trato de crear nuevas objetualidades por medio de ensamblajes, dándoles un contexto o tratando de asimilar la idea de un lenguaje. Crear un objeto que no sea reconocible”.

Cristian Godoy plantea en su trabajo la idea de lo poshumano, el vínculo de la medicina desde la pintura en plástico.

Marco Morocho recrea los intersticios de su viaje entre Machala y Guayaquil. En ellos pone la mirada sobre paisajes que hacen una transición entre lo urbano y lo rural. (I)  

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