Cuatro generaciones tras el circo Fuentes Gasca

- 13 de junio de 2019 - 00:00
El espectáculo circense cuenta con payasos, acróbatas, bailarinas, y varios artistas en su especialidad que demostrarán todo su talento al público.
Fotos: cortesía de los Hnos. Fuentes Gasca

El espectáculo circense originario de México no utiliza animales desde el año 2014, cuando ese país los prohibió en este tipo de espectáculos.

Sandro  Fuentes pertenece a la cuarta generación de Los Espectaculares Hermanos Fuentes Gasca. Para muchos escuchar este nombre puede ser sinónimo de “circo”, pero esta familia que recorre el mundo desde 1938 es más que una carpa que se arma y desarma para un show.

Hasta este domingo 16 de junio, el Circo de los Hermanos Fuentes Gasca ofrecerá funciones diarias en la explanada del Pradera MegaPlaza,  ubicado en la avenida República y Eloy Alfaro, en el centro norte de Quito.

Desde esta carpa, Fuentes, quien empezó interpretando a un payaso en el circo de sus padres y ahora viaja como maestro de ceremonia, cuenta la historia con la que su familia empezó a construir el circo.

Historia
En 1938, en México, don Jesús Fuentes y doña María Luisa Gasca decidieron fundar un espectáculo circense. Juntos hacían de payasos, electricistas, malabaristas y choferes. Los primeros años fueron duros, pero el negocio iba creciendo, así como la fama del payaso Chuyin, el personaje de don Jesús.

De la unión Fuentes Gasca nacieron 13 hijos, que se involucraron en el show, hasta esta, la cuarta generación.

Los acróbatas y trapecistas en uno de los múltiples actos que sorprenden a los asistentes por su habilidad escénica y dominio de las alturas.  

Por las ramificaciones familiares hay varios circos con el sello Fuentes Gasca en la región, pero todos tienen el estándar que ha definido la familia.

Aunque han concentrado su gestión en América Latina, la empresa también va en busca de espectáculos como el Circo Ruso sobre Hielo, el Circo Chino de Pekín. Contratan algunos de estos por temporadas para presentarlos con su sello.

En Quito, lo acompañan 25 artistas entre malabaristas, trapecistas, acróbatas, bailarinas, motociclistas y payasos que protagonizan escenas como el péndulo o la esfera de la muerte.

En los últimos años han agregado dramatizados musicales como el de la película de Coco y la de Tarzán, con sus  personajes y cantantes.

El  elenco es internacional y reúne a artistas de Perú, Venezuela, Argentina, Chile, Colombia, El Salvador y, por supuesto, México.

Para Sandro, la marca de Hermanos Fuentes Gasca se ha convertido en un sello que hace que sus espectadores puedan sentirse, indistintamente de la edad, de nuevo en su infancia.

“Me encantó mucho la introducción y el final de su función... Me reí, me asusté, me impresioné, disfruté, por primera vez vi un payaso que no necesita hacer o decir groserías en un circo para hacer reír a su público, fue un espectáculo genial. Espero regresar de nuevo”, dijo Mery Desintonio en su primera visita al circo.

Como ella, muchos padres les agradecen después del show,  pues lo que vieron “les motivó a recordar su niñez”.

El circo siempre está en constante gira por las ciudades de América, explica Fuentes. Son tantos países que han perdido la cuenta de sus recorridos.

Pero si algo ha cambiado es que ya no llevan animales en sus giras, desde 2014, cuando México prohibió el uso de animales silvestres en circos. “Yo crecí con los animales en el circo y ellos siempre estaban bien cuidados, con alimentación y veterinarios”,  recuerda. 

Fuentes señala que siempre tuvieron la mejor atención con ellos, pues eran como mascotas, y una parte esencial del espectáculo. 

Sin embargo, al aplicarse  esa ley, “muchos animales murieron de tristeza pues estaban acostumbrados a su espacio y viajar”.

El espectáculo dura dos horas, y la carpa tiene un aforo para  1.000 personas.

“Somos responsables de una tradición familiar, que es brindar el mejor show”, concluye Sandro. (I)  

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: