Academia Sueca y el régimen cubano leyeron a Borges desde la política

- 20 de enero de 2018 - 00:00
El autor argentino fue antologado por el Gobierno cubano en 1988. Alfredo Alonso Estenoz publicó un libro en el que sostiene que, dos décadas antes de eso, Jorge Luis Borges se había convertido en “un escritor innombrable”.
Foto: Argentina Excepción

A los archivos recién desclasificados sobre la exclusión del Premio Nobel para el argentino se suman dos libros sobre las lecturas que, entre 1968 y 1988, hicieron escritores e intelectuales cubanos, pese a la censura en la isla.

El libro Borges en Cuba. Estudio de su recepción fue publicado por el Centro Borges de la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, después de una investigación que el escritor cubano Alfredo Alonso Estenoz sintetiza usando la primera persona.

Jorge Luis Borges (1899-1986) fue uno de los “escritores innombrables” de la Revolución cubana, según el periodista Jorge Ignacio Pérez y sobre esa exclusión trata el texto recién publicado.

“Durante los años 70 y 80 Borges fue ignorado por el discurso crítico cubano, aunque (...) lo seguían leyendo los escritores que tenían acceso a su obra”, dice Alonso Estenoz, quien es profesor de literatura latinoamericana y lengua española en el Luther College de Iowa, EE.UU.

Para el investigador, el autor de El Aleph se convirtió en el “antimodelo del tipo de intelectual que la Revolución promovía”, afirma Pérez.

La publicación de Borges en Cuba coincide con la develación que hizo la Academia Sueca al desclasificar sus archivos, en los cuales consta que un jurado del Premio Nobel de Literatura (Anders Osterling) describió la obra del argentino como “demasiado exclusiva”, aunque ingeniosa, lo cual hizo que en 1967 no le otorgaran el galardón y que en años posteriores tampoco fuera elegido, pese a que siempre estuvo entre los finalistas por su evidente importancia en la ficción.

Las fuentes que usó Alonso para sus planteamientos, a fin de reconstruir el período en el que Borges estuvo vetado (más de dos décadas), son bibliográficas y documentales.

Alonso Estenoz se basa en el diario Borges que Adolfo Bioy Casares, amigo íntimo del autor, escribió, y en el prólogo de la antología que desde La Habana, Cuba, firma el crítico y director de Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar.

En el libro de Bioy Casares (publicado en 2006) se cuenta que “un manifiesto en apoyo a los cubanos que en 1961 invadieron la isla por Bahía de Cochinos bastó para que el régimen castrista enviara al ostracismo a uno de los autores más universales y al latinoamericano hoy en día más citado”, dice Pérez en referencia a Borges, pero este autor había suscrito otro manifiesto condenando al dictador cubano Fulgencio Batista, firma que, al parecer, no tuvieron en cuenta los responsables de la política cultural en la isla.

Fernández Retamar, director de Casa de las Américas, una institución estatal, criticó a Borges en la década de los años 70, para luego reconciliarse con él mediante la publicación de la antología Páginas escogidas de Jorge Luis Borges, de 1988.

En 1985, el cubano se reunió con el argentino, quien le dio su autorización para que el libro llegara a Cuba. El diálogo de aquel encuentro en Buenos Aires, Argentina, Alonso lo toma del prólogo del libro. Allí se confirma que, al final de su vida, Borges continuaba pensando como había manifestado en innumerables entrevistas, de las cuales una de las más recordadas es en la que se autodefinió como “un inofensivo anarquista”.

“Lo que no podemos es mandarle dólares”, le dijo Retamar. “A mí no me interesa el dinero”, respondió Borges. “Le enviaremos cuadros o libros antiguos”, ofreció el cubano. La Academia y el régimen cubano tuvieron reparos políticos contra el autor.

Aunque Retamar publicó a Borges en 1988, dejando claro que la censura había terminado para él, la antología no se encuentra con facilidad en la isla, dice Alonso. “Se vende en dólares y no está en librerías, sino en manos de anticuarios”.

 Lecturas cubanas de Borges
El escritor cubano Jorge Fornet cuenta que Jorge Luis Borges desempeñó un papel importante en una de las polémicas más notorias del campo intelectual de la isla. Puso en debate la censura por hechos como su visita al Chile de Augusto Pinochet, en 1979, pero también hubo quienes hablaban de la calidad de su obra, más allá de sus posiciones políticas y acercamientos a dictadores.

Borges, además, incentivó una relectura de las tradiciones cubanas, explica Fornet, quien muestra que los textos del argentino aparecieron en la isla de forma desperdigada.

En el ensayo Lecturas cubanas de Borges –publicado por la editorial ecuatoriana Doble Rostro en el libro Un viejo cuento de Jack London y otros ensayos, en 2016–, Fornet comenta una bibliografía que habla de quienes conocían al autor de Ficciones. Allí aparece esta cita de Alejo Carpentier: “La generación vanguardista de los años veinte ya conocía a Borges. Y lo admirábamos”. (I)  

Testimonios

Ensayos de Jorge Fornet

La editorial ecuatoriana Doble Rostro incluyó Lecturas cubanas de Borges en este tomo.

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