Sanne Schim van der Loeff, curadora de la muestra World Press Photo 2018

“A veces importa más el impacto que la estética”

- 10 de agosto de 2018 - 00:00
Marco Salgado / EL TELÉGRAFO

Tras cinco años, Ecuador vuelve a recibir la muestra del World Press Photo, en el Centro Cultural Metropolitano.

Las imágenes seleccionadas por el World Press Photo (WPPh) no se exponían en Ecuador desde 2013. La muestra del mejor fotoperiodismo realizado en 2017 se exhibe desde el 8 hasta el 29 de agosto, en la Sala V del Centro Cultural Metropolitano (Met) de Quito.

La exposición itinerante muestra a la obra reciente de los ganadores del Concurso mundial y visitará unas cien ciudades en 45 países. Guayaquil será el siguiente sitio al que irá antes de partir hacia Cali, la única urbe colombiana que acogerá el montaje, uno que será visto por más de cuatro millones de personas alrededor del planeta.

Los participantes para el Wold Press Photo fueron 5.034 fotógrafos de 125 naciones, que enviaron 80.408 imágenes a concurso. Se premiaron, en ocho categorías, a 42 fotógrafos de 25 naciones.

La curadora de la muestra, Sanne Schim van der Loeff, es la delegada de la fundación organizadora del concurso que explicó a los primeros visitantes del Met las características del evento anual y le contó a este Diario las reflexiones que las imágenes suscitan en su largo periplo.

¿Esta parte de la muestra, en Quito, es distinta a las que se montarán en otros países?

La fundación trabaja por la libertad de prensa, entonces la misión es mostrar lo mismo en cada lugar que se visite, sin censura alguna.

¿Qué reacciones ha generado la exposición en otros lugares?

En general, a los espectadores les parece importante que estas imágenes lleguen cerca de ellos. Esto se debe a que así aprenden sobre temas y situaciones sobre las que no habían escuchado antes.

Se presentan discusiones sobre la libertad de prensa en algunas ciudades, además del estado actual del periodismo y fotografía.

En el Met la muestra es de carácter casi museal, cerrada, en una sala. ¿También se usan otros soportes y formatos?

Sí, hay dos versiones de la muestra: la de los lugares cerrados, incluso con marcos (no es el caso de Ecuador) y la de gran formato para espacios públicos.

Es importante adaptarnos a distintas condiciones para que las fotos se exhiban en tantos lugares como sea posible y por eso hay flexibilidad en los formatos.

Los contrastes se perciben a primera vista en las escenas sobre movilidad humana. ¿La migración es el tema que más sobresale en esta muestra?

La historia de los refugiados ha sido importante durante los últimos concursos. Este año hay relatos sobre las migraciones en Europa, Myanmar (sudeste de Asia) y Venezuela, por su situación actual; además se ha abierto un nuevo espacio con la categoría de Medio Ambiente, que se incluyó desde esta edición.

¿En los Países Bajos, en Europa en general, se ha desarrollado una mayor empatía hacia los migrantes debido a que captan la atención de muchos medios?

Hace un par de años este tema se trataba de forma más frecuente y profunda que ahora. Pero las políticas apenas han cambiado y el hecho de que dejó de ser un tema nuevo para la gente hace que se le reste importancia. Además, las condiciones migratorias se “normalizan” cada vez más en Holanda y en toda Europa.

Y hay un status quo, la ausencia de voluntad política para cambiar esas condiciones...

Es que normalizar esta realidad es resultado de varios factores.

El tema está en las noticias todo el tiempo, conocemos a los refugiados, la forma de mirarlos, tiene que ver con razones que están más allá de la política y, a veces, importa más el impacto de la noticia que la estética de la imagen.

Entre las fotografías que destaca la curadora están las de un hombre en llamas y con máscara antigás durante una protesta contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Fueron captadas en mayo de 2017 por el fotógrafo Ronaldo Schemidt. (I)   

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