"Utopías", posibilidad de pensar un mundo propio

- 19 de julio de 2018 - 00:00
Con un elenco compuesto por actrices transexuales, la videoinstalación “Heaven” (foto) reflexiona sobre el control de los cuerpos por parte del Estado.
Marco Salgado / EL TELÉGRAFO

La muestra de arte LGBTIQ+ se exhibe en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito y presenta 16 propuestas que reflexionan sobre un futuro queer.

Notas de prensa de los años 90 dan cuenta de cómo era vista y tratada la comunidad LGBTIQ+ en Ecuador. “Presos por fiesta sodomita”, “Un grupo de invertidos fueron detenidos por agentes del SIC de Pichincha” o “Salgan del clóset, únanse a la marcha” fueron algunos de los titulares que poblaron esa época.

Este archivo le pertenece a la activista Leticia Roja–quien registró en ese entonces el proceso de despenalización de la homosexualidad en el país– y forma parte de la muestra Utopías, expuesta en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC).

Frente a estas imágenes  tituladas “Revueltas Sodomitas” está el trabajo de Guayaqueer City, grupo que a través del diseño gráfico parodia símbolos nacionales desde una mirada queer.  Así, el escudo de Ecuador aparece decorado con una bandera de arcoíris o Eloy Alfaro viste una tanga con el lema: “Sin maricones, no hay revoluciones”.

“La idea de este trabajo es pensar un futuro queer, LGBTIQ+, en el que sea posible construir un mundo propio, una sociedad ideal o diferente a la que ahora tenemos. Utopía plantea una idea de rechazo al aquí y al ahora, pensando que lo que actualmente existe no es suficiente para las comunidades”, comenta Eduardo Carrera, curador del CAC.

70 artistas presentaron sus propuestas y 16 fueron seleccionados para el montaje de Utopías, de los cuales tres fueron invitados directamente (Carlos Martiel, Carlos Motta y Luiz Roque).

Dos pabellones acogen las obras de artistas de Argentina, Brasil, Cuba, Colombia, Japón y Ecuador. En el primero, además de las piezas de Rojas y Guayaqueer City, está el fotoperformance “¿De qué color era el caballo blanco de Simón Bolívar?”, de Rubén Darío Díaz, quien toma la figura del caballo blanco de Bolívar para resignificarlo.

Carlos Martiel durante el performance que hizo en la inauguración de la muestra. El cubano reflexiona sobre las clínicas de deshomosexualización. Foto: cortesía CAC

Imágenes cercadas por alambres de púas componen “Línea imaginaria”, de Carlos Martiel, quien el día de la inauguración de la muestra hizo un performance en el que él aparecía desnudo y cercado por esos alambres que oprimían su cuerpo, como metáfora de lo que hacen las clínicas de deshomosexualización. Sam Romero & Diego Velasteguí presentan el documental “Devi”, que cuenta la historia de una mujer transexual que es activista, periodista y poeta. El primer pabellón concluye con “Deseos”, una videoinstalación de Carlos Motta que “expone las formas en que la medicina, la ley, la religión y la tradición cultural formaron los discursos dominantes del cuerpo sexuado y sexual a través de la narración de dos historias paralelas”, según reseña la cédula de la obra.

Wilber Hernán Solarte  presenta “Alegorías de un cuarto oscuro en mi mente”, obra que describe y se remite a la infancia como un lugar de imaginarios y deseos que suelen ser vetados.

Eduardo Carrera remarca que estas son piezas que “hablan de las posibilidades de los afectos, de la familia, de los cuerpos, de cómo las identidades están ocupando espacios públicos y de cómo ha sido ese proceso. Hay mucho archivo y memoria conectados con el futuro”.

En el segundo pabellón resalta la variedad de colores  y soportes de las obras. Carlos Vargas presenta la videoinstalación “Dreamland”, en la que la drag Kruz Veneno hace un lip sync de una canción emblemática del movimiento LGBTIQ+. Darwin Fuentes expone la instalación “The Good Place”, hecha con pétalos de rosa, y Jonathan Villar exhibe la serie fotográfica  “Quiero escribir sobre el amor, relatos de un viajero”.

Pamela Pinto Rojas exhibe el collage digital “Love is Love”, que reflexiona sobre la homosexualidad como algo que, aunque parece de otro mundo, es real; Kasumi Iwama la fotoperformance “Resistencia Antropofágica en Rojo Carmesí o Ñam Ñam”, que habla sobre  cómo los discursos del amor se vuelven antropófagos; Iza Páez la instalación lumínica   “Real Light”, en la que cuestiona la normativa binaria y expande sus posibilidades; y Stephano Espinoza la pintura “Chicx sobre Colchón”, en la que el espacio privado se vuelve público ante el espectador que mira a un hombre vulnerable, pero sostenido sobre su colchón, su isla.

Luiz Roque, finalmente,  presenta la videoinstalación “Heaven”, que trata sobre un virus que afecta a la población trans en 2080, y se recoge el registro del performance que Esperanza del Valle (Joya) y la Chakala ejecutaron durante la inauguración de Utopías. (I)    

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