Schubert Ganchozo, antropólogo, músico y lutier

"Cuando se toca una guitarra de bambú, suena el Ecuador"

- 15 de septiembre de 2018 - 00:00
Schubert Ganchozo acompaña con su triple mástil o Diablo Huma, a su pupila lutier, quien interpreta la Valkiria, Ángela Zambrano.
Foto: César Muñoz / EL TELÉGRAFO

El investigador de música precolombina y etno-música estrena el quinto modelo de guitarra de su autoría: la Valkiria. La presentación oficial se desarrollará en el marco del “Tonal Guancavilca”, un proyecto que integra una exhibición de sus instrumentos, una conferencia y un concierto.

La última invención del músico y lutier Schubert Ganchozo sale a la luz de la mano de su ambicioso proyecto integral, “Tonal Guancavilca”. La Valkiria es el quinto modelo de guitarra hecho con caña guadua y que sonará en su próximo concierto a realizarse el 21 de septiembre, en el Museo Antropológico de Arte Contemporáneo, a las 19:00.

¿Dónde y cómo la diseñaste?

Se elaboró en la comuna de Dos Mangas (Santa Elena), y  es una guitarra construida con un laminado de bambú, hecha con caña guadua y en su iconografía tiene elementos de las culturas Jama-Coaque y Guancavilca,  todo hecho en pirograbado.

¿Por qué ese nombre?

Porque es como un personaje mitológico femenino de la cultura anglosajona, guerrera. La idea es que sea una guitarra de viaje, como toda una guerrera.

 ¿Qué la diferencia de la guitarra tradicional?

La tímbrica, es decir, todos los instrumentos no suenan igual, ni las guitarras acústicas y su sonido es distinto al de una española, japonesa o las norteamericanas, porque las maderas son distintas.

 ¿Cómo creaste su sonoridad?

En la parte interior de la tapa de la guitarra hay un sistema de varetaje, es decir, que tiene distintas espinetas colocadas en el interior para reforzar la tapa y expandir la parte armónica. Los agujeros  grandes producen frecuencias más altas, mientras que los agujeros pequeños sostienen el grave del instrumento. Este prototipo lo diseñé para que suene con cuerdas de nylon de estándar mundial, desarrollada para tocar en conciertos grandes y se  posicione en los escenarios del mundo.

 ¿Qué representa su sonido?

La guadua tiene una resonancia de agua porque es un vegetal que refleja el poder del agua y lo más importante es que da un elemento de identidad sonora. Cuando se toca una guitarra de bambú suena el Ecuador, es como que está sonando la Costa entera con ese vegetal, porque es nuestro, es endémico ecuatoriano.

¿Ya la estrenaste?

Sí, en el concierto “Tonal Guancavilca” que lo  preestrené en el Alemán Humboldt. Ahora se hará un lanzamiento público y oficial, primero con una exposición de instrumentos musicales el martes 18 de septiembre, con la puesta en escena de las investigaciones que realicé  durante toda mi vida desde estudiante de arqueología y el 21 de septiembre con un concierto.

¿Dónde la reproducirán?

En una fábrica de laminados de Dos Mangas, de la Prefectura de Santa Elena,  realizaremos un taller a finales de septiembre dirigido a seis artesanos, que van a construir las Valkirias para crear  y comenzar una línea de producción. Pretendemos desarrollar una industria artesanal de luthería con tecnología apropiada.

 ¿Tienes planes de exportarla?

Estamos trabajando los vínculos, porque el diseño ya se registró en el IEPI. Las producciones serán colocadas en redes de distribución tanto a nivel nacional como internacional a través del comercio electrónico. Además, tenemos pensado que la Valquiria esté presente en todas las ferias más importantes del país.

Tus modelos siempre vienen con un proyecto musical, ¿cuál presentarás con la Valquiria?

La creación de la Orquesta de Bandolines de Bambú, la cual está preproduciéndose en Manabí a través de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. Esta va a acoger la producción y el desarrollo de la agrupación. El círculo del proyecto se cierra con la construcción de los instrumentos con los artesanos y la creación de la orquesta, un gran proyecto que se va a explotar en 2019.

¿Cuál será el perfil del músico que se alinee a esta enseñanza?

Yo pertenezco a lo que se llama el músico integral, una nueva formación a partir de la investigación de campo, con técnicas y herramientas para la luteria, que sabe construir cualquier instrumento e interpretarlo. Entonces estamos en ese  proceso de creación de una escuela de músicos integrales que cuenten con estas características. (I)  

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