Las historias se dibujan a través de un grafiti

- 11 de mayo de 2017 - 00:00
Este grafitero estudió Diseño Gráfico en la Espol y se dedica al arte urbano.
Foto: cortesía de Gabriela Samaniego

El arte urbano se puede apreciar en paredes de la ciudad. Existen grupos dedicados a esta actividad.

Su primer acercamiento con la pintura en paredes fue en quinto básico, cuando practicaba trazos y dibujos en la clase de educación artística. Impulsado por el amor al arte, empezó a estudiar Diseño Gráfico en la Escuela Superior Politécnica del Litoral.

Ya graduado en 2014 empezó a intervenir los espacios públicos. Su primer obra  fue en  el Polideportivo Federal 2, casi como una experimentación; desde entonces no ha parado y ha plasmado su arte en diferentes sectores  de la ciudad. Este artista retrata elementos típicos e inconfundibles del barrio donde nació, Pradera 3.

Estos pueden ser desde casas de madera hasta personajes mitológicos que se aferran a árboles y animales que habitan la zona.

“Viaja y vive” es una de las frases  que se observa en sus gráficas. Cree en la necesidad del arte urbano como una forma de embellecer la ciudad. Él retrata las voces cotidianas que escucha al caminar; sus trabajos grafican los juegos tradicionales y mensajes positivos.

Desde una niña saltando la cuerda hasta  un joven con su patineta, espera que cada persona al caminar observe sus mensajes. Se le recuerda al caminante que existen juegos tradicionales y épocas de la vida que ya no se valoran por el avance de la tecnología.

Su inclinación por el arte y saber que cuenta con amigos lo motivan a plasmar cada mensaje positivo en paredes que muchas veces están deterioradas.

“He tenido la fortuna de que muchas de mis obras siguen intactas, pero también otras están rayadas”, indica. Con  amigos ha realizado  muchos grafitis a escondidas de las autoridades.

“Cuando trabajo con amigos es mucho mejor porque terminamos la obra en menor tiempo y cada uno aprende una nueva técnica. Siempre busco distorsionar un poco la realidad”, manifiesta.   

Una de las obras más grandes que ha realizado está en Flor de Bastión, Bloque 11. Ahí una niña vuela su cometa, recordando tiempos de infancia. “Al principio buscaba representar objetos de nuestras culturas y fusionarlos con mi imaginación.

A Gabriel Peña se lo conoce como ‘6 a 30’. No tiene explicación para ese apelativo, pero es como su firma en cada mural que realiza.

“Mis dibujos muestran mi estado de ánimo. Pienso una frase pegajosa mientras los hago”. (I)

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