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El asma puede frenar las relaciones sexuales

El asma puede frenar las relaciones sexuales
15 de noviembre de 2015 - 00:00 - Andrea Rodríguez Burbano

Las crisis de asma no solo alteran la vida de las personas que padecen esta enfermedad, sino que podría incapacitarlas para mantener relaciones sexuales satisfactorias.

Quienes tienen asma severo, por ejemplo, se exponen a experimentar crisis respiratorias durante una relación íntima. Al igual que subir gradas o realizar ejercicio físico, el mantener relaciones sexuales supone un gran esfuerzo físico para quienes tienen que lidiar con esta enfermedad crónica. En particular, las mujeres con asma severo presentan mayores problemas de deseo sexual, dificultades para llegar al clímax y una baja satisfacción sexual.

En estos pacientes, como lo señala un estudio desarrollado por el Hospital de Jérez en España, el esfuerzo físico que demanda el sexo o la simple excitación sexual ya es suficiente para desatar o agravar una crisis asmática.

El coito, incluso, puede desencadenar una agudización severa del asma que obligue a quienes lo sufren a acudir a urgencias o incluso a someterse a ventilación asistida.

Una reciente encuesta denominada A shadow at work, elaborada por la empresa Boehringer Ingelheim, muestra que el 79% de los pacientes asmáticos reconoce tener limitaciones en sus relaciones sexuales y el 67% ha registrado un empeoramiento de los síntomas después de mantenerlas.

Esta compañía farmacéutica efectuó una encuesta a escala mundial en países como Inglaterra, Francia, Alemania, Japón y España, entre otros, para obtener nuevos datos sobre el impacto que genera el asma en las relaciones íntimas y en las actividades cotidianas de las personas que sufren esta enfermedad respiratoria.

Según esta encuestas, más de la mitad de las personas que tienen asma admitieron, además, haber sufrido una limitación en sus relaciones por culpa de la enfermedad. En muchos casos, el asma ha llegado incluso a impedir por completo una relación sexual en el 13% de los casos.

Aunque una parte significativa de los enfermos crónicos presenta algún tipo de disfunción sexual, los médicos no siempre abordan el tema abiertamente.

De acuerdo con un estudio publicado por la revista médica Acofar, el asma es fácil de tratar y existe la percepción equivocada de que las personas con esta enfermedad no pueden llevar una vida normal.

Aunque se han registrado avances significativos en el tratamiento de esta dolencia, casi una de cada 2 personas con asma continúa teniendo síntomas a pesar de recibir tratamiento.

“Entre el 40%-50% de los pacientes con asma no controlan su enfermedad, un hecho que se debe, principalmente, a la falta de adherencia al tratamiento y también a un mal uso del inhalador,” sostiene este estudio.

En la bibliografía médica sobre el asma, es habitual la evaluación del efecto de la enfermedad sobre la calidad de vida del paciente. Aún así, la sexualidad raramente se incorpora en el análisis médico, como lo precisa la especialista Josefa Rojas Villegas, quien sostiene que los pacientes asmáticos enfrentan dificultades en el desempeño sexual, lo que repercute en la calidad de vida relacionada con la sexualidad, en especial, en el caso de las mujeres.

También se ha documentado —argumenta Rojas— que la impotencia es más frecuente en los varones asmáticos. Al mismo tiempo hay evidencias de pacientes que sufren crisis de asma por una extrema sensibilidad al látex, el material con el cual están elaborados los preservativos. En realidad, todos los estímulos generados por el acto sexual llevan a lo que se conoce como asma inducido por la actividad sexual.

Se conoce que la relación entre asma y sexo está documentada desde hace más de 800 años, aunque existe poca información cuantitativa. En el transcurso del siglo XII el médico egipcio y sirio Moses Maimónides le sugirió a su paciente Prince Al-Afda que moderara las relaciones sexuales y otras actividades como una medida preventiva para controlar esta dolencia.

Para Byron Canelos Estrella, neumólogo ecuatoriano, el asma no debería impedir a las personas realizar ninguna actividad física. “Hace 14 años, subimos con personas asmáticas a 5 nevados. Hay campeones olímpicos, como Mark Spitz, una leyenda de la natación que tenía asma, lo que nos demuestra que esta dolencia no debería convertirse en una barrera para ejercitarnos”.

Según Canelos, no todos los pacientes con asma están bien controlados. Insiste, además, en que mantener relaciones sexuales podría implicar un esfuerzo excesivo para un persona que tiene asma y no está bien controlada.

“Durante el acto sexual, la mujer con asma puede ser comprimida por el esposo que está encima con lo cual disminuye el volumen pulmonar”. Eso significa que existen ciertos riesgos cuando los cuadros son más severos. El neumólogo considera que el miedo y la preocupación que tienen tanto mujeres como hombres puede interferir en las relaciones íntimas, al punto de obligar a los pacientes a reducir el número de encuentros.

Al referirse a los estudios que revelan la relación entre asma e impotencia sexual, Canelos indica que aún no existen estudios claros que lo confirmen, pero, añade, que hay evidencias científicas que demuestran que las enfermedades crónicas son una causa de impotencia. Las enfermedades crónicas, además, están asociadas con disfunciones sexuales.

Para el desarrollo de estas alteraciones de la sexualidad influyen factores tanto físicos, como psicológicos. Los primeros son derivados de la propia enfermedad (y las terapias empleadas).

Entre los factores psicológicos pueden aparecer problemas de autoestima, de ansiedad, y sobre todo de depresión asociada a la propia enfermedad.

Según una investigación desarrollada por el médico español Ángel Alonso Álvaro, las enfermedades crónicas tienden a alterar las fases de deseo y excitación sexual. Esto revela que algunas enfermedades producen pérdida del interés sexual en etapas tempranas. Estas dolencias son utilizadas incluso para poner fin a una sexualidad no satisfactoria y mantenida por obligación.

Aunque una parte significativa de los enfermos crónicos presenta algún tipo de disfunción sexual, la mayoría de las personas que los atienden no plantean, abiertamente, este problema.

Es por ello, que resulta fundamental que los especialistas aborden esta problemática.

Byron Canelos indica que en más de una ocasión ha hablado sobre el tema con los pacientes que tienen asma, porque para ellos su vida sexual es importante, como para todos los seres humanos.

En ese caso, les recomienda que antes de mantener relaciones sexuales utilicen el inhalador.

Especialista

“Es necesario que los pacientes tengan un control adecuado”

Un deficiente control de la patología pulmonar afecta la sexualidad porque las personas no pueden respirar de manera adecuada. Esto se convierte en un indicativo de que el asma, una enfermedad crónica, está mal controlado o parcialmente controlado.

Según el criterio médico, cuando la dolencia está bien supervisada, significa que el paciente no presenta síntomas, como la falta de aire, la sensación de presión en el tórax, entre otros. En algunos casos, los síntomas se manifiestan en menor frecuencia y severidad cuando tienen un control correcto. Esto se confirma cuando se compara su estado actual con los controles previos realizados al paciente. Gracias a estos es posible constatar que el paciente evolucione de forma adecuada.

Tengo muchos pacientes que pueden jugar un partido de fútbol o correr una competencia atlética. Al igual que estos ejercicios pueden mantener relaciones sexuales. El asma no debe convertirse en un obstáculo en ningún momento.

María Belén Gallegos Carrera
Médica neumóloga

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