Duglas Rangel Donoso

Vivir con el virus

26 de mayo de 2020 00:00

Estamos en semáforo amarillo. No significa que el virus se fue a otro mundo o desapareció por magia. No, el virus va a estar mucho tiempo con nosotros y vamos a tener que acostumbrarnos a su existencia y amenaza. No olvidar nunca que el virus es fatal, y no tiene sentimiento alguno.

Con el virus hay que tener cuidado. Hay que mantener bien firmes los pies sobre la tierra. Lavarse las manos cada diez minutos es y debe ser un hábito constante. La distancia social y cuidarse mucho de no tocarse continuamente la boca, los ojos, la nariz. Practicar la medida más dolorosa: no tocar a los otros. No saludarse dándose las manos, ni con un beso en la mejilla. Es un tiempo. Largo quizás, pero son las recomendaciones que hemos aprendido a mantener para librarnos de un contagio.

La vida social no será la misma. Nuestros hábitos de comportamiento van a tener que cambiar. No visitar continuamente a familiares y amigos al parecer es una medida que también vamos a tener que aceptar.

El virus no es demoniaco en términos religiosos ni es un castigo ni viene del infierno. No es divina su presencia aquí. El virus no es pecaminoso ni es el resultado de nuestros malos comportamientos. Es un virus. Los virus siempre han estado en nuestras vidas. La humanidad ha sido sometida a la presencia de distintos virus que han causado gigantescas tragedias. La peste antonina que sin duda fue una mutación de la viruela fue una catástrofe en Roma. Miles murieron en medio de una total falta de conocimiento de cómo tratar este mal.

Hay que preparar a la mente ante los cambios inminentes que están ocurriendo en el mundo laboral, sobre todo. Hay que capacitarse y recapacitarse en distintas áreas que nos permitan enfrentar a este nuevo mundo postpandemia.

El mundo tal como existía antes de la aparición de la pandemia no volverá en un abrir y cerrar los ojos. Hay que dejar de lamentarse por lo que está pasando y simplemente meternos en este nuevo mundo que hemos heredado después de tanto sufrimiento como consecuencia del virus.

La historia se renueva en medio de conflictos y eso estamos viviendo ahora: una nueva historia al que tenemos que enfrentar y sobrellevar. (O)