Poemario Ofidias, premio en México

- 24 de octubre de 2019 - 00:00

Para engañar al mundo, parécete al mundo, lleva la bienvenida en los ojos, en las manos, en la lengua… pero sé la serpiente que hay debajo. Lady Macbeth, dice en la primera cita de Ofidias, el poemario de Valeria Guzmán Pérez, lexicógrafa, traductora y ensayista ecuatoriana quien recibió el mes pasado el Premio Nacional de Poesía Tijuana, en México. La ofidia es toda cuerpo: / pura piel y tacto. La ofidia emite designios / si enrosca en caos las palabras. El jurado sustentó el galardón “por cómo ella maneja el lenguaje, experimenta con la forma y logra abordar con profundidad cuestiones que mezclan lo “ancestral” y “mítico” con la “eléctrica cotidianidad”. La ofidia antepone la sutil seducción a la fuerza de mandíbulas y dientes. / La ofidia retoza en el goce / de sus conexiones subterráneas.         

La poeta, en esta primera entrega, habla de su oficio: Ofidias es una sección de poemas sobre la naturaleza femenina desde tiempos ancestrales y su relación con las serpientes. Se aborda aquí la pregunta por la otredad que nos constituye como mujeres, desde un saber distinto, mutación perpetua, entre sibilas, pitones y crotalinas. En el poema Pitón se lee: Cuando el curso migratorio de las aves /se expande en el aire con plumas calurosas / paciente yo, depredadora de emboscada, / el deseo ensalivo. / Bastará la proximidad del vuelo bajo / para ser presa del estrangulamiento. / Pero no te preocupes, vivirás para escuchar  /el crujir de tus costillas y el torrente de tu sangre.

Raquel Olvera escribe en la contraportada: “Como una gota se carga lentamente hasta que ya no aguanta su propio peso y rueda, así, cada palabra de Valeria Guzmán ha caído en su libro Ofidias. La lucidez, en algunos momentos escalofriantes, se ha aliado con la belleza y macerado en el tiempo. Científica del lenguaje y poeta, Valeria no escatima energía en pulir cada verso hasta volverlo luz. Ofidias, Piel verbal, Tremor de Golondrinas y Morir de almendra amarga son las cinco vetas de esta mina de oro. En perfecto equilibrio entre la emoción y el pensamiento, frente a la alteridad radical de lo femenino, el libro que el lector tiene en sus manos tal vez se vuelva pájaro o serpiente pues, como en toda obra de transmutación alquímica, la magia sucederá”. (O)