Minga del pensamiento

- 17 de febrero de 2016 - 00:00

De una conversación con el maestro Juan García Salazar. Esta parla de ekobios buscó y encontró darle la vuelta a esa negación tenaz del sistema educativo ecuatoriano y de las universidades al pensamiento crítico afroecuatoriano. Así empezó el nkame con el nieto de Zenón: si hay palabra sin pensamiento, entonces, ¿cómo empezar esta minga del pensamiento crítico? Aquello de minga del pensamiento le corresponde a Arturo Escobar, este jazzman la descubrió en el artículo titulado: ‘Desde abajo, por la izquierda y con la Tierra’, publicado en el periódico digital Rebelión, del 25 de enero de 2016.

Nuestras condiciones históricas han determinado que la palabra fuera el mejor recurso comunitario para procesar la cosmovisión de los cabildos cimarrones; donde quiera que se reunieran pocos o muchos combinaban ideas liberacionistas y de derechos humanos; los cuerpos pasaban dificultades sin nombre, pero la palabra comunitaria andaba suelta. En los troncos familiares se consagra aquello de la sangre se estira, pero no se arranca; mas en idea del Abuelo Zenón y en referencia a la línea fronteriza entre Colombia y Ecuador: “no es posible separar una sangre”. País adentro, el Pueblo Negro es uno solo, apenas se matizan diferencias (no distancias de sangre) por el entorno geográfico: el Valle del Chota, las comunas del Oriente o las barriadas urbanas. Extendiendo a las mentes de estos días, la frase regañona de los mayores: “No hay esa frontera, ¡la frontera es una raya!”.

El Abuelo Zenón y los mayores no predicaban o andaban con divisionismos miserables y pendejos, ellos sabían de aliados y enemigos en la totalidad política y social de ambos países, en la guerra civil de 1913 a 1916, acaso no cruzaron esa raya o bajaron del monte para apoyar esa minga bélica. En palabras bien pensadas: “En cualquier lugar, donde nos encontremos, nos reconozcamos (hombres, mujeres, hijos e hijas) como gente activa de la nación cultural de origen africano asentada en el Pacífico y unida por una misma historia y una misma sangre”. Las cursivas son de este jazzman y se refería a la gente negra ecuatoriana y colombiana. Ese reconocimiento reconfigura las veces que sea necesario resistencia individual y colectiva. El andarele de resistencia debe entenderse como resiliencia.

El Maestro entrega la palabra a sus apellidos y se pone de ejemplo para hablar de los troncos familiares: “Yo soy Salazar Nazareno, los Nazareno nacieron en los Reales de Mina (distrito minero en la colonia española) de este lado de la raya, los Salazar nacieron en los Reales de Mina del otro lado de la raya”. Nuestras divisiones son líneas de imaginación, porque si damos pasos hacia el cimarronismo comunitario cada línea desaparece como ciertos males después del baño de hierbas con plegarias herméticas.
Aquello de ‘minga’ proviene del quechua, sin embargo, para las comunidades indígenas y afroecuatorianas, es expresión del poder comunitario. En la negritud se inscribe en el Ubuntu. (O)