La lucha más valiente

- 27 de junio de 2018 - 00:00

No hay lucha más valiente que la lucha de los grupos jurídicamente marginados. La conquista de sus derechos no es solo una conquista legal, es una conquista contra una sociedad demasiado temerosa de aquello diferente, de aquello que desafía esa falsa comodidad de lo “normal”. La lucha por la ampliación y el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTI es parte de esta lucha. Tan valiente en los sacrificios que significa para las personas que han puesto en riesgo todo por visibilizar y expandir sus derechos y realidades.

Porque en un país como el nuestro, se pone en riesgo todo. Se pone en riesgo la red de apoyo, cuando tu familia te rechaza; se pone en riesgo la supervivencia, cuando te discriminan en el trabajo; se pone en riesgo la salud mental, cuando tienes que recibir y convivir con epíteto tras epíteto; se pone en riesgo la vida, cuando te matan o te maltratan. Y todo esto se ha anclado en un Estado que lo solapa, que considera a la comunidad LGBTI como ciudadanos de segunda categoría, que tiene que luchar para que reconozcan sus realidades, desde el apellido de sus hijos hasta el hecho de adoptarlos.

El 30 de junio habrá en varias ciudades de Ecuador la Marcha Internacional del Orgullo LGBTI, por su día mundial. El orgullo LGBTI es el orgullo de llevar adelante esa bandera cuando todo está en tu contra. Es el orgullo de entender las diversas realidades y llamar a incluirlas, no a discriminarlas. Es un orgullo que debemos apoyar, reforzar, emular y expandir. Más que nada, son una serie de demandas, tanto sociales como jurídicas, que debemos hacer propias y presionar para que se institucionalicen.

Es también un buen momento para cambiar nuestro propio comportamiento; un buen momento para que aquello que demandamos del Estado para nosotros (ser tratados como ciudadanos, todos con los mismos derechos) demandemos para todos. Un buen momento para reflexionar sobre nuestro lenguaje, sobre nuestros insultos, sobre la crianza que damos a nuestros hijos. Para que con esto, algún día también nos podamos sentir orgullosos como sociedad. (O)