Guerra de vacunas

- 11 de septiembre de 2020 - 00:00

En época de pandemia, era fácil predecir que Estados Unidos, China, Rusia y Reino Unido concentrarían todos sus esfuerzos para conseguir la primera vacuna contra el Covid-19.

¿Podemos hablar de una guerra de vacunas? La disputa por encontrar un tratamiento y cura a esta pandemia que ha dejado a más de 900.000 fallecidos, sin contar las multimillonarias pérdidas económicas a nivel mundial ha puesto a correr contra reloj a las potencias económicas mundiales. La vacuna constituye un verdadero juego de poder que traerá consigo grandes ganancias económicas y, por supuesto, una importante influencia geopolítica. La primera nación que la desarrolle con éxito será la “salvadora” del mundo.

Por una parte, Rusia ha desarrollado Sputnik V, que aún no habría completado los ensayos clínicos y que ha desatado varias dudas tanto por la comunidad científica, como por la población en general por su pronta producción. Por otro lado, Estados Unidos ha invertido más de US$ 9,4 millones y Reino Unido ha apoyado de manera significativa con US$ 130 millones a Oxford y a la farmacéutica AstraZeneca.

El caso de China es diferente. Este país debe enfocarse en conseguir la vacuna para así mejorar su imagen internacional, luego de que no comunicara de manera clara las consecuencias y potencia del virus.

En esta pandemia, donde contar con una vacuna se vuelve imperativo, el rol que juegan los Estados es trascendental en la carrera para salvar vidas. Varios países ya han acordado el suministro con grandes marcas farmacéuticas. El gran reto será que el mayor número de vacunas llegue de manera pronta a todos los países, incluyendo a los más pobres, puesto que la salud debe ser un imperativo ético. (O)

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Karen Garzón-Sherdek

Directora de Relaciones Internacionales de la UISEK y Red de Politólogas

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