Mario Ramos, académico del Centro de Estrategia Política

Columnista invitado

Emerge el genio de Yachay

Columnista invitado
02 de abril de 2014 00:00

En las tradiciones antiguas se revela el significado de genio, de diversas maneras y con distintos nombres. Para algunos es la personificación del principio de fecundidad (qui gignit = el que engendra). En determinadas culturas las colectividades simbolizaban y representaban al genio en forma de ciudad. Seguramente porque el triunfo de las ciudades tuvo mucho que ver con la consolidación de la civilización humana.

Yachay, la ciudad del conocimiento, representa eso y se propone engendrar la cultura de la innovación, fecundar genialidades que permitan transformar nuestra matriz productiva.

Se acaba de inaugurar con éxito la fase de nivelación de los estudiantes que fundan la Universidad de Yachay. Esto es solo una parte de un proyecto que estará en construcción por más de veinte años, ya que el objetivo es instalar toda una infraestructura industrial y tecnológica que permita estimular un modelo de desarrollo basado en el conocimiento como bien público.

Lo notable del hecho es que la Empresa Pública Yachay está dirigida por un joven talentoso, es uno de los mejores resultados que ha gestado la Revolución Ciudadana, pertenece a ese grupo social, que, como indicaba Gramsci, opera no solo en el nivel económico sino en el superestructural: los intelectuales.

La puesta en funcionamiento en un plazo récord de la Universidad de Yachay, luego del largo proceso de incubación técnica y aprobación legal, demuestra que su liderazgo ha logrado establecer los suficientes contactos orgánicos para conformar una planta docente de altísimo nivel y conseguir una importante convocatoria de jóvenes de todo el país -más de 180 alumnos- que han decidido radicarse a vivir en Yachay para iniciar su carrera universitaria. Yachay es un lugar que inspira querer volver a ser estudiante, sin duda se convertirá en un ícono turístico de nuestra nación.

En Yachay se expresa el punto de partida de cómo generar un  nuevo sistema de valores culturales, que pueda penetrar, expandirse, socializarse e integrar la nueva sociedad a la que aspiramos; un sistema de valores que derrote la idea de que somos incapaces de generar nueva riqueza a partir de crear nuestra propia tecnología. La generación Yachay demostrará que  podemos colocarnos al más alto nivel en materia de negocios intensivos relacionados con el conocimiento.

La sangre joven que ya circula en Yachay, con su clásica actitud de atreverse y asumir aventuras y riesgos, está  llamada a derrotar todas las voces agoreras que, con su conservadurismo retrógrado, piensan que el pueblo ecuatoriano es incapaz de dar el salto cualitativo que se ha propuesto.

¡Suerte al genio de Yachay!

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