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El Telégrafo
Mauricio Riofrío Cuadrado

El Ministro Will Smith

18 de septiembre de 2022 - 00:00

La visita al Ecuador de la estrella mundial de cine Will Smith, ha causado un gran revuelo mediático, llegó directamente a caminar por las calles del cantón Alausí en la provincia del Chimborazo, para filmar un documental de National Geographic, organización que hace algunos años había mencionado a la ruta del tren Alausí-Nariz del Diablo como la tercera maravilla ferroviaria del planeta, entre otras particularidades, porque el tren asciende 270 metros en tan solo cinco minutos.

Con 111 millones de seguidores en Facebook, 65 millones en Instagram y muchos e incontables millones adicionales de personas que siguen puntualmente su carrera, opiniones y hasta sus escándalos, el afamado actor estadounidense se mostró sorprendido y extasiado en su recorrido por este hermoso valle incrustado en los Andes ecuatorianos, que tiene el privilegio de ser un escenario único, en donde se refleja la lucha y dominio del ser humano sobre la naturaleza.

Ciertamente es justo reconocer que gracias a la idea y visión del presidente Gabriel García Moreno, culminada con tesón por el presidente Eloy Alfaro, que tuvo el apoyo de geniales estadounidenses como los hermanos Harman de Virginia, Archer el gestor y John el experto en construcción en terrenos difíciles e inestables, se hizo realidad esta obra de ingeniería que fue calificada como imposible por el presidente Antonio Flores Jijón, de quien Montalvo se burlaba adjudicándole el remoquete de “excelentísimo maestro bobalicón”,  pese a ello, la línea férrea se trabajó y concluyó a finales del siglo diecinueve e inicios del siglo veinte.

Los avatares que configuran la tortuosa historia del sistema ferroviario ecuatoriano, han sido materia de análisis en infinidad de escritos, ensayos y hasta novelas, unos con verdades incontrovertibles y otros con mentiras propias de la imaginación volátil de los indocumentados. En cualquier caso, el tren ha sufrido desde la más infame manipulación de políticos populistas y demagogos, hasta el irresponsable manejo y despilfarro de diferentes administraciones y gobiernos, pasando inclusive, por el sabotaje solapado del transporte terrestre que era su competencia natural.

Hoy por hoy, las estaciones, máquinas locomotoras, los rieles y durmientes (nunca mejor dicho) esperan despertar ante el ofrecimiento presidencial de rehabilitación, pero sobre todo quienes esperan son pueblos enteros, entre ellos Alausí, sus 50.000 habitantes entre urbanos, rurales y alrededor de 180 comunidades indígenas y campesinas que podrían beneficiarse de la dinámica que genera este medio.

Desde la expedición del Decreto Ejecutivo 1057 en mayo de 2020, tanto la Sociedad Civil del cantón Alausí, como sus autoridades locales, han desplegado un sinnúmero de gestiones, todas ellas orientadas a defender la continuidad del ferrocarril, porque representa un elemento fundamental del patrimonio, identidad y cultura de este sector de la Patria, que vivía en gran medida gracias a la actividad económica relacionada.

El estado de la situación está en manos de los ministros de Turismo Niels Olsen y de Transporte y Obras Públicas Darío Herrera quienes, en forma previa a la rehabilitación del tramo, deben concretar la transferencia de competencias y poner en marcha, de acuerdo con sus atribuciones legales, el Plan Piloto propuesto por la ciudadanía para rehabilitar y operar la ruta Alausí-Nariz del Diablo. Es hora, ellos tienen la obligación, de cumplir y hacer cumplir la disposición del presidente Lasso, todos deben alinearse para lograr el objetivo, en caso contrario, la única alternativa es el nombramiento de Will Smith como ministro, porque hasta el momento, es el único que efectivamente ha cumplido con la promoción de esta joya turística de nuestro país, logró prender la locomotora y hacer el viaje, ojalá no haya sido solamente ilusión y fanfarria cinematográfica.  

No cabe duda que el tren está llamado a ser, como en su momento de gloria, la inspiración de la nación, tal como se describe en la cuartilla del año 1893, citada por la nieta y bisnieta de John Harman en su “Ferrocarril en el Cielo”:

“...Tocamos el silbato para que se oiga en el mundo y todas las personas se detengan a reconocerlo y le den la bienvenida. Su resonancia es la diplomacia de la paz. La campana de la locomotora es la verdadera campana de la libertad que proclama el libre comercio. Sus calderos…son la fuerza de la civilización. Sus ruedas son las ruedas del progreso y su farol es la iluminación para los países que están en la oscuridad”.

El día que se rehabilite el tramo se reactivará la economía de la gente y solo entonces podremos hablar de progreso y bienestar, ese día será el verdadero “Independence Day”.

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