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Ecuador/Mié.5/May/2021

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Edwin Hidalgo

Día del Libro

20 de abril de 2021 00:00

Dos (español e inglés) de las tres principales lenguas del mundo conmemoran el 23 de abril la muerte de sus máximos escritores (Cervantes y Shakespeare). Además, el 23 de abril en Cataluña se celebra Sant Jordi, San Jorge, con regalos de libros y rosas. Y para mayor coincidencia, ese mismo día falleció el gran poeta inglés William Wordsworth, el cantor del Lake District. Por esas razones, la UNESCO designó esa fecha como el día internacional del Libro. Al contrario de lo que algunos piensan, el libro no ha muerto.

Hace más de de un siglo nació el cine y al principio los empresarios teatrales no se preocuparon mucho. Pero la llegada del cine sonoro estadounidense en 1927 les asustó y pronosticaron el final del teatro. Lo cierto es que los teatros no cerraron, se renovaron. Aunque por esos años los británicos inventaron a televisión, esta solo se popularizó en Estados Unidos desde 1946. Ahora fueron los empresarios de los cines los asustados. En los años cincuentas, los productores cinematográficos no alquilaban sus películas a las estaciones de televisión, hasta que un productor vio que era buen negocio alquilar películas viejas. Entonces cambió la estrategia: hacer películas “río” al estilo de Los 10 Mandamientos o Cleopatra o Dr. Zhivago que no cabían mu bien en las pantallitas de las televisiones de la época. Entonces aumentaron de tamaño los televisores y vino la televisión a color. Pero los cines no se cerraron. Con la tecnología de hoy y con la internet, la televisión también tuvo que transformarse, excepto en Ecuador y otros lugares. Hoy, con Netflix y similares, no se han cerrado ni los teatros ni los cines. Hasta hay esnobistas que se creen cultos porque ven cine con canguil.

Lo mismo pasa con el libro. De las tablitas de arcilla, a los rollos, a los códices, a los libros impresos desde hace 500 años, hasta los inventos de hoy: Kindle, PDF, etc. Lo que cambia continuamente es el formato. El libro físico volverá con fuerza cuando sepamos cómo hacer papel sin deforestar. Pero el libro no desaparecerá, como dice Ray Bradbury en Fahrenheit 451. (O)