Bolívar y la misión del relámpago

- 19 de julio de 2018 - 00:00

En esta semana se conmemoran 195 años de la Batalla de Ibarra, cuando el Libertador Simón Bolívar dirigió la contienda contra los realistas de Pasto en 1823. Ahora que los hermanos venezolanos llegan a nuestras tierras, será preciso recordar que fueron también llaneros quienes nos quitaron el yugo colonial. Porque para eso sirve la historia, mirar al pasado pero no olvidar el presente, más allá de las ofrendas florales y los discursos de efemérides.

“Yo pienso defender este país hasta con las uñas”, dijo el Libertador, como si esa frase, en ese momento, no intuyera la ingratitud posterior, cuando los conjurados se repartieron la Patria Grande a dentelladas. De allí que se entiende lo que dijo Bolívar después: “Me tocó la misión del relámpago: rasgar un instante las tinieblas, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderme en el vacío”.

Aquí una escena del 17 de julio de 1823. A las dos de la tarde, una patrulla de los realistas que cuidaba los caballos en el sector oriental de Yacucalle, donde había abrevaderos, fue alcanzada, habiéndose escapado dos hombres heridos que fueron a dar aviso. Y en ese momento una imagen perdurable: “Bolívar en persona con sus ayudantes de campo y ocho guías, iba a la descubierta”, como si la evocada mirada de Gabriel García Márquez también estuviera presente: “Y más allá del acorazado, fondeadas en el mar tenebroso, vio las tres carabelas”.

El secretario de Bolívar, Demarquet, da cuenta de la estrategia: “A más, conociendo S.E. el Libertador el estado de desesperación a que estaban reducidos los facciosos y no disimulándose la desigualdad que existía entre hombres aguerridos y obligados a vencer y unos milicianos que no tenían sino quince días de disciplina, quiso sacar al enemigo de sus riscos y atraerlos a algún campo raso para aprovechar las ventajas que presentaba nuestra caballería”. Las fuerzas del Libertador eran 1.500 hombres, de los cuales apenas 350 eran veteranos, mientras los pastusos tenían entre 1.500 a 2.000 hombres. Al final, 13 patriotas perdieron la vida, mientras los realistas tuvieron más de 800 caídos. (O)