Historia infame de los años 1941 y 1942

31 de enero de 2012 - 00:00

El Perú, con su ancestral apetito expansionista, el mes de junio de 1941 invadió nuestro territorio, merced a su poderío bélico. Nuestros soldados se enfrentaron al enemigo en una proporción de cien a uno, en ese tiempo no teníamos un solo avión de combate; nuestros marinos, a bordo del BAE Calderón, en el canal de Jambelí vencieron al almirante Villar, dando un noble ejemplo de amor a la patria.

Estando nuestro país invadido, la OEA nombró a los países garantes, Estados Unidos, Brasil, Chile y Argentina, cuyos representantes tuvieron una actitud a favor del Perú.

El patrimonio territorial ecuatoriano fue asignado por mandato del Rey de España con la expedición de la cédula real de 1563. Nuestro territorio limitaba con Brasil y teníamos libre navegación por el Amazonas.

El 29 de enero de 1942, en el Palacio de Itamaratí, en Río de Janeiro, República de Brasil, se firmó el írrito protocolo mal llamado de paz, amistad y límites. A vista y complacencia de América, nuestro territorio fue cercenado en un cincuenta por ciento.

En esa época el mundo estaba viviendo el flagelo de la Segunda Guerra Mundial, semanas antes los japoneses atacaron Pearl Harbor y obligaron a América a ingresar al conflicto bélico.

En la madrugada del 29 de enero de 1942, estando reunidos los representantes de los países garantes, la diplomática norteamericana le advirtió a nuestro ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Julio Tobar Donoso que, si no firmaba el documento, los peruanos en 24 horas invadirían Guayaquil. Nuestro canciller informó a Quito y el presidente de la República, Dr. Carlos Arroyo del  Río, ordenó que se firmara.

Los ecuatorianos recordamos con profundo dolor ese hecho insólito y por demás injusto; hemos aprendido las lecciones de la historia y estamos preparados para impedir un nuevo zarpazo a la tierra que nos legaron nuestros mayores. Ya lo demostramos en Paquisha, Mayaicu y Machinaza, en el año 1981; y en 1995, en el Alto Cenepa.

Compatriotas, los valientes jamás lloramos el pasado, y no olvidemos que la paz es siempre solo un período de preparación para la guerra.

Sgto. IM SP Franklin Eduardo Alvarado Acosta
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