Ecuador / Sábado, 14 Febrero 2026

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Terror y genocidio con el Plan Cóndor (1)

Uno de los tiempos más abominables, crueles y sanguinarios para nuestra América morena, la de las venas siempre abiertas, aquella que por su naturaleza y por la mayoría de su gente, bien podría ser el Paraíso del mundo, han sido los años de la llamada Operación o Plan Cóndor, un pacto infame y criminal, que se puso en marcha en el momento cuando sus organizadores contaron con una fuerte red de dictaduras impuestas en América Latina y especialmente en el Cono Sur.  

Establecido formalmente el 25 de noviembre de 1975, durante una reunión desarrollada en Santiago de Chile entre Manuel Contreras, jefe de la DINA; la Policía Secreta chilena y los dirigentes de los servicios de inteligencia militar de Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay -los cuatro últimos gobernados por dictadores militares- todas esas cinco naciones se constituyeron como miembros activos de la Operación Cóndor, mientras que las fuerzas dominantes de Colombia, Perú, Venezuela y Ecuador se comportaban como sus miembros esporádicos.

A partir de su conformación, la DINA chilena y la SIDE argentina se constituyeron en la vanguardia del Plan Cóndor, que tuvo su auge de terror especialmente en las décadas de los 70 y los 80. Estados Unidos facilitó las comunicaciones para la Operación Cóndor, expresó el norteamericano Patrice McSherry, añadiendo que “el Ejército de Estados Unidos y funcionarios de inteligencia apoyaron y colaboraron con Cóndor como socio secreto o patrocinador”. Estados Unidos fue un miembro clave, “siempre proporcionó la organización, la inteligencia, los medios tecnológicos y la  asistencia financiera a la operación”.

A su vez, material desclasificado en 2004 señala que Henry Kissinger fue informado sobre Cóndor y sus operaciones de asesinato el 5 de agosto de 1976. En aquel informe le decían: “A nivel internacional, los generales de América parecen nuestros muchachos. Se nos identifica especialmente con Chile. Eso no nos puede hacer ningún bien”.

¿Cuál fue el propósito de este pacto de horror de aquella organización clandestina internacional? Pues la práctica del terrorismo de Estado, que acudía diariamente a la desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras, la mayoría de ellos integrantes de la izquierda política. La acción de la Operación Cóndor desarrollaba una febril y permanente actividad de seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con tortura, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas por dichos regímenes como subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico opuesto, o no compatible con las dictaduras militares de la región.

Un historiador estadounidense atribuye a un operativo de la CIA la organización de las primeras reuniones entre funcionarios de seguridad uruguayos y argentinos, para discutir la vigilancia de los exiliados políticos y, además, asegurar su actuación como intermediaria en las reuniones entre los dirigentes de los escuadrones de la muerte brasileños, así como entre los argentinos y uruguayos. No obstante, es claro que Estados Unidos hizo mucho más que organizar tales encuentros y que adoctrinar, capacitar y entrenar a los enviados de las dictaduras de América Latina en los diversos métodos de tortura para hacer hablar a los detenidos.

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