Por su boca muere el pez
El retorno de Crimea a Rusia se ve desde diferentes ángulos. “Hemos regresado al seno de la patria después de 23 años de ocupación, ahora somos soberanos”, dice un poblador de ese lugar, que ve en la primera visita de Putin a Sebastópol algo que ratifica dicha soberanía. Allí, Putin presidió una exhibición militar sin precedente en conmemoración del 69 aniversario del Día de la Victoria sobre la Alemania nazi y el 70 aniversario de la liberación de este importante puerto de Crimea de la ocupación nazi. El mandatario ruso, ante una entusiasmada multitud, pidió a los países del mundo respeto a la justicia histórica y al derecho de autodeterminación de los rusos.
Su visita provocó las reacciones airadas de Jennifer Psaki, del D.E. de EE.UU., y de Rasmussen, S.G. de la OTAN, que la catalogaron de “provocadora e innecesaria”. Laura L. Magnuson, del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU., declaró: “Nosotros no aceptamos la anexión ilegal de Crimea por Rusia”. Y uno se pregunta, ¿por qué tanta animadversión? Si todo este galimatías fue provocado por un acto ilegal de Jruchev, cuya real motivación se llevó a la tumba.
La respuesta se puede leer en el artículo ‘Cómo Occidente presiona a Putin’, de la revista Newsweek 4.5.14, donde se detallan las consecuencias que las sanciones norteamericanas van a tener sobre la economía rusa. Dice que, según el Departamento del Tesoro, “estas sanciones no están diseñadas para obligarlo a salir de Crimea (se refieren a Putin), la cual casi hemos perdido, sino para actuar como profiláctico contra una futura agresión”. ¡Vaya, vaya! O sea que Crimea, ¡óigase bien!, casi la ha perdido EE.UU., o sea que todavía es casi de ellos. ¿Intentarán recuperarla?
En vano se desgañita la junta nazi de Kiev amenazando con la reconquista, disparando contra manifestantes pacíficos y quemando vivos en Odesa a los partidarios de un referéndum si Crimea no va a ser para ellos sino para sus amos. También se quedará sin pan ni pedazo la pobre Merkel, que se creía heredera de Hitler, no hay que olvidar que, para este líder alemán, Crimea era el origen de la Alemania aria y quería pasar allí sus últimos días luego de jubilarse de dictador. Otros que se quedaron con las narices largas fueron los judíos que allí quisieron construir Israel.
Todos se equivocan de cabo a rabo, pues el verdadero dueño es quien tiene la plata, aunque sea falsa. No olviden que a ellos no les cuesta fabricar los dólares que necesitan, con ese dinero pueden comprar el mundo, no se diga Crimea que, por importante que sea, debe tener precio.
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