Marina Abramovic recurre una vez más a los sentidos para interactuar con el público en una nueva “performance”, denominada “512 Hours”, que será inaugurada este viernes en la galería Serpentine de Londres.
“Necesito sentir al público”, dijo la artista al presentar a la prensa su nuevo trabajo, expuesto en la galería londinense Serpentine, donde Abramovic pasará ocho horas al día, seis días a la semana durante 64 jornadas sin realizar nada en especial, simplemente “intercambiando energía”.
Abramovic, de 68 años y de origen serbio, es precursora del llamado “Performance Art”.
En esta performance, la artista estará acompañada de una veintena de jóvenes vestidos de negro que recorrerán la sala y de objetos cotidianos.
Los asistentes deben dejar fuera sus pertenencias, como teléfonos celulares, cámaras fotográficas y chaquetas, antes de pasar a la sala, un espacio blanco y lleno de luz, donde podrán permanecer el tiempo que quieran, actuar como les parezca y abandonar el sitio cuando lo deseen, con el único propósito de comunicar a Abramovic sus impresiones.
La artista, provista de una pequeña cámara en su vestimenta, grabará las impresiones que más tarde le servirán para analizar y estudiar la “construcción de comunidades” a la que dará pie la interacción entre las personas que participen de esta obra.
Abramovic, que ha llegado a situaciones límites en algunas de sus actuaciones como clavarse un cuchillo en la mano o cortarse el abdomen, afirmó que ha superado sus “límites” con esta “performance”, para la que se ha preparado con dietas específicas y entrenamiento mental.
“He superado mis límites. Nunca he hecho algo tan radical como esto. Estoy aterrorizada”, reconoció la artista, quien explicó que ante la “radicalidad del espacio vacío” puede conseguir “lo mejor o lo peor de las personas”.
Abramovic abrirá y cerrará durante más de dos meses la galería y “actuará” desde las 10 de la mañana hasta las seis de la tarde “sin interrupciones”.
Su papel es “recibir la energía, procesarla y enviarla de nuevo”, tratando de “proyectar aire fresco” en este proceso que la misma artista ha calificado como “muy difícil”.
Se trata de la primera “performance” de la artista serbia en una galería pública del Reino Unido, desde que comenzara su carrera a comienzos de los pasados años 70 y según reconoció se siente “preocupada” por la experiencia que va a vivir con el público británico, condicionada por el carácter particular de esta sociedad.
“Aquí sois cínicos, os gustan los chistes malos y bebéis mucho los fines de semana”, bromeó la artista, para quien la única manera de ganarse al público británico es ser “extremadamente vulnerable y humilde”.
La artista añadió que no tiene “ninguna concepción previa” sobre lo que se puede encontrar, sino que las “expectativas” son con ella misma y con ofrecer el “cien por ciento”.
Marina Abramovic ha llevado su inquietud artística hasta el extremo durante su trayectoria, en la que ha experimentado con métodos, técnicas e instrumentos para conseguir transmitir su obra al espectador.
Ella misma definió su arte como una “construcción mental y física que el artista hace en un lugar y en un tiempo específico con el público para estudiar lo que ocurre”, donde “todo lo que ocurre es parte del trabajo”.
La artista ha sido incluida recientemente en la clasificación de las cien personas más influyentes del mundo, según la revista estadounidense “Time”.
Entre sus obras más destacadas, resalta su “performance” más extensa llevada a cabo en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, en 2010, cuando permaneció 716 horas y media sentada inmóvil frente a una mesa mientras experimentaba con la presencia de espectadores que se sentaban enfrente.