Samsung lanzó ayer en Corea del Sur su nuevo Galaxy S8, etapa crucial para el grupo que busca mejorar su imagen tras el fiasco del Note 7 y el encarcelamiento de su vicepresidente por un gran escándalo de corrupción.
Se trata del primer lanzamiento de teléfono inteligente del gigante surcoreano tras la humillante retirada planetaria de su Galaxy Note 7, cuya producción fue parada en el otoño boreal pasado por riesgos de explosión.
Samsung Electronics sale apenas de una de las peores secuencias de su historia tras el encarcelamiento de su vicepresidente Lee Jae-Yong, también heredero del grupo, y de otros directivos, por su implicación en el escándalo de corrupción que provocó la destitución de la expresidenta del país, Park Geun-Hye.
El Galaxy S8, que ya fue presentado a finales de marzo en Nueva York, fue bien acogido por los especialistas.
En Corea del Sur ya hay pedidos para más de un millón de ejemplares del S8 y del S8+, un poco más grande.
Ayer, la acción de Samsung Electronics ganó el 1,2% en la Bolsa de Seúl. “La reacción de los mercados al lanzamiento de la serie S8 es más bien positiva” declaró Lee Seung-Woo, de IBK Investment Securities.
Los pedidos anticipados se iniciaron esta semana y el S8 está disponible en las tiendas desde ayer en Estados Unidos y Canadá. El aparato será lanzado la próxima semana en más de 50 países.
Samsung Electronics es el buque insignia del grupo Samsung, que contribuye en el 20% al PIB de Corea del Sur. (I)
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