Las redes sociales llenan los vacíos emocionales

- 15 de septiembre de 2018 - 00:00
Las plataformas sociales acercaron a proles que físicamente estaban lejos, pero hizo distancias entre los que forman el círculo social más cercano, la familia.
Fotos: cortesía de Krystel Jara Arzube

La necesidad de ser aceptado en un círculo social hace que muchas personas muestren imágenes falsas tanto en Facebook como en Instagram.

Las redes sociales no solo han revolucionado los medios de comunicación sino también el concepto de las relaciones sociales. Primero se las elogió como herramienta para comunicarse porque acercó a familias que estuvieron alejadas por las distancias; luego se las cuestionó porque alejó a seres humanos que compartían un mismo entorno.

Para los millennials, por ejemplo, las redes sociales se han convertido en una plataforma para documentar cualquier aspecto de su vida.   Comparten lo que comen, el tráfico del día o información personal.

Esto se debe a una tendencia en la que los jóvenes no se quieren perder nada. Las redes se convierten así en un refugio mediante el que se evaden de la realidad ya sea consciente o inconsciente. Huyen  de la rutina o actividades aburridas.

La psicóloga clínica, Vanessa Serrado,  afirma que los humanos somos seres sociales por naturaleza, “muchas veces tenemos la necesidad de aceptación o aprobación para sentirnos más seguros. En especial cuando somos reconocidos o felicitados por alguna hazaña”.

Todo empieza cuando somos niños y buscamos el consentimiento de nuestros padres. Esa necesidad se vuelve más intensa en la adolescencia porque en esta etapa se define la identidad de cada persona.

Una población conectada
Desde el año 2015 a 2018, el porcentaje de la población con acceso a internet creció de 35% a 62% en Ecuador. En ese mismo período, el número de ciudadanos que  utiliza los medios sociales creció de 26% a 31%.

Serrado asegura que la dependencia a las redes sociales denota algún tipo de trastorno o baja autoestima.

Una encuesta de la Royal Society for Public Health, del Reino Unido y el Young Health Movement, realizada en el 2017 a 1.479 jóvenes entre los 14 y los 24 años, evidencia que quienes pasan más de dos horas al día en redes como Facebook, Twitter o Instagram tienen más probabilidades de experimentar conductas depresivas o de ansiedad.

 “Esta generación es hipersensible y tiende a distorsionar la realidad, entonces por el afán de sentirse aceptados utilizan máscaras como mecanismo de defensa”.

Detrás de las fotografías irreales que se muestran en las diferentes plataformas sociales, existen individuos con vacíos emocionales que llevan dentro y que son aliviados por el sonido de una notificación o un comentario.

Muchas veces las personas olvidan cultivar los vínculos que valen la pena, quienes están físicamente cerca y no dentro de la computadora. (I)

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